Los partidos a la izquierda del PSOE, unidos en el “no”

No ha habido sorpresas en el debate de investidura y la izquierda parlamentaria -Podemos y sus confluencias, Izquierda Unida y Compromís- ha dicho no a Pedro Sánchez en intervenciones en las que criticaron la política económica pactada entre el PSOE y Ciudadanos.
Imagen tomada de la señal institucional del Congreso de los Diputados en la que aparecen el líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), y el de En Comú PImagen tomada de la señal institucional del Congreso de los Diputados en la que aparecen el líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), y el de En Comú Podem, Xavier Doménech, celebraron su estreno en la Cámara Baja. EFE

María López 

Los focos estaban puestos sobre Pablo Iglesias, que se estrenaba como parlamentario en el Congreso. Iglesias enarboló un discurso muy identitario desde la izquierda y criticó las reformas pactadas por PSOE y Ciudadanos. Gobierno de izquierdas (PSOE, Podemos, IU y Compromís), gran coalición (PSOE-C’s con abstención del PP) o elecciones son los tres únicos escenarios que maneja Podemos.

Con unas formas más cercanas al mitin que al debate parlamentario, Pablo Iglesias, muy duro, trató de traidor al Partido Socialista Obrero Español y se retrató como la izquierda auténtica. “No se moleste si los trabajadores le exigen que entregue la “S” y la “O” de sus siglas”, dijo.

El profesor de Ciencias Políticas reivindicó su propuesta de coalición de izquierdas como único cambio real y cargó contra el PP, “hijos políticos del totalitarismo”, y contra Albert Rivera, a quien considera representante de los poderes económicos.

Alberto Garzón (Izquierda Unida) resaltó la incompatibilidad de una “agenda social de izquierdas” con un programa económico “de derechas”, y pidió a Pedro Sánchez audacia y que vuelva a los principios de la socialdemocracia en lugar de optar por el “socialiberalismo”.

Pero al margen de las recientes votaciones y los discursos de los líderes políticos de la izquierda, los grupos piensan ya en el siete de marzo, el lunes que sigue a la segunda votación de investidura, que se celebra mañana y se espera que sea también fallida.

Desde la izquierda confían en reanudar entonces, tras el fracaso de Pedro Sánchez, las negociaciones a cuatro -PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Compromís- que se iniciaron gracias al arbitraje de Alberto Garzón y que quedaron paralizadas al hacerse público el acuerdo de C’s y PSOE.

El pacto es casi imposible, porque lo que está en juego es la lucha por la izquierda que libran Podemos y PSOE. Los partidos han entrado ya en una lógica de precampaña donde el primer elemento en disputa es quién tiene la responsabilidad de la hipotética repetición electoral.

El peor escenario para Podemos es que Pedro Sánchez consiga aislar al partido morado en la izquierda y dejarle solo en su contra junto con el PP. Desde que comenzaron los negociaciones Sánchez ha tratado de obtener un “sí” de Compromís (4 diputados) e Izquierda Unida (2) que forzase a Iglesias a la abstención.

Por ahora, y tras el primer proceso de investidura fallido, la estrategia no le ha funcionado al PSOE, que al acercarse, sobre todo en materia laboral y fiscal, a Ciudadanos, ha generado un bloque de izquierdas, pero en su contra.

Podemos tratará de transmitir la idea de que Pedro Sánchez ha traicionado a su electorado. Juegan con fuego, pues las previsiones del “sorpasso” al PSOE se desinflan porque en los últimos sondeos son considerados los responsables del bloqueo.

Izquierda Unida, por su parte, se enfrenta al reto de diferenciarse de Podemos ante el peligro de perder su (menguante) espacio político pero sin aproximarse a políticas firmadas por Ciudadanos, en las antípodas de su pensamiento económico.

Las próximas semanas y meses prometen un duro tira y afloja para llegar a un pacto que interesa a los actores ante la incertidumbre de una nueva cita electoral. En el conflicto no sólo estarán en juego ministerios y programas, también el liderazgo del espacio socialdemócrata y de la izquierda en España. EFE