Los nacionalistas vascos condicionan los presupuestos al cierre de la crisis

Los seis diputados del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el Congreso no negociarán su apoyo parlamentario al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018 hasta que se restituya la 'normalidad' política en Cataluña, con el fin de la intevención propiciada por la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (d), conversa con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban en el Congreso. EFE/Kiko HuescaEl ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (d), conversa con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban en el Congreso. EFE/Kiko Huesca

Evaristo Amado

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no podrá contar con el apoyo clave de los nacionalistas vascos del PNV a los Presupuestos Generales del Estado para este año hasta el fin de la intervención de la administración regional y el ‘impasse’ político que vive Cataluña, cuyo parlamento no ha logrado todavía investir a un nuevo presidente tres meses después de las elecciones de finales de diciembre.

El PNV, una formación nacionalista moderada que comparte la ideología conservadora del Partido Popular de Mariano Rajoy, es un eslabón imprescindible para la aprobación de las cuentas. Para sacarlas adelante, Rajoy necesitará, además del grupo vasco, el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria, Nueva Canarias, UPN y Foro Asturias.

Pero el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha reiterado en las últimas semanas que hasta que Rajoy no “abra la puerta a la política en Cataluña” -en alusión a la desactivación de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permitió al Gobierno tomar el control de la administración catalana- no contará con el apoyo de su partido para aprobar los presupuestos de 2018.

“El día que se quite el 155” habrá una posibilidad para la “negociación política”, afirma el máximo responsable de la formación nacionalista, que a cambio de su apoyo a las cuentas logró el año pasado renegociar de forma favorable para el País Vasco el modelo de financiación propio con el que cuenta ese territorio.

El PP solo podrá cumplir con ese requisito exigido por el PNV -la retirada de la aplicación de la intervención- cuando exista un nuevo gobierno catalán, una posibilidad que ahora está más cercana al abrirse una nueva etapa de negociación entre los partidos después de la renuncia del segundo de los posibles candidatos a la investidura, Jordi Sànchez.

La renuncia de Jordi Sànchez, que se encuentra en prisión provisional acusado de sedición, deja la puerta abierta a que finalmente se presente una candidatura viable, después de que los jueces impidieran la investidura a distancia del expresidente catalán Carles Puigdemont, huido a Bruselas; y la salida de Sànchez de prisión para acudir al pleno que la haría efectiva.

Los planes del Gobierno son presentar el proyecto de cuentas el día 27 de marzo para comenzar el debate parlamentario en los primeros días de abril. El ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, ya ha confirmado que en el proyecto se incluirá la rebaja del impuesto sobre la renta y una subida de las pensiones mínimas.

Esta subida de las pensiones no es del agrado del PNV, que la considera un movimiento cosmético y limitado, un “parche”, con el que el Gobierno de Rajoy ha respondido a las movilizaciones ciudadanos de las últimas semanas.

La cuestión de las pensiones es clave y podría ser foco de conflicto para el PNV, ya que fue en el País Vasco donde se produjo la mayor movilización por la crisis del sistema de pensiones público.

Según los nacionalistas vascos, las pensiones necesitan una actuación “mucho más profunda y decidida tras 15 años de gestión “muy mala” de este problema en los que se han tomado decisiones que han dejado “pocos recursos para mantener a flote el sistema”.

El factor Ciudadanos

Curiosamente, el auge de Ciudadanos en las encuestas -en algunos casos coolocan a la formación liberal encabezada por Albert Rivera como primera fuerza en intención de voto- es un elemento que podría ayudar a Rajoy a lograr el apoyo del PNV.

¿Por qué? Porque Ciudadanos es el único de los partidos de implantación en toda España opuesto a que el País Vasco mantenga su sistema de financiación propio -que responde a un modelo foral con siglos de antigüedad-.

De hecho, Ciudadanos ha propuesto a los socialistas, segundo partido con más votos en el Parlamento español, que negocie de forma activa los prespuestos para impedir, con su aprobación o al menos abstención, que las cuentas estén “en manos de los nacionalistas otra vez”.
Ese escenario, aunque poco probable, restaría toda la capacidad de negociación al PNV, que además atraviesa un periodo de crítica interna en el País Vasco por la apertura de dos procesos judiciales por corrupción que afectan a antiguos dirigentes del partido.

Los ‘gestos’ del PP

A menos de una semana de la presentación del proyecto de cuentas, el PP ha permitido que se tramite una reforma de la ley de secretos oficiales de 1967, que propone el PNV, en lo que podría considerarse un movimiento de acercamiento a los nacionalistas.

El PP insiste en que el apoyo a que la proposición de ley siga adelante no busca granjearse el apoyo del PNV a las cuentas, aunque su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, ha ironizado sobre el hecho de que su partido, en cualquier caso, se pasa el día “poniendo guiños” y “haciendo ojitos” a otras formaciones políticas para lograr su apoyo en proyectos como el de los Presupuestos.

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