Los lazos entre Yuba y Jartum se tensan por el conflicto en Sudán del Sur

Las relaciones de Sudán del Sur, independizado de Sudán en julio de 2011, se han tensado por el actual conflicto interno en el territorio sursudanés y las tradicionales brechas abiertas entre ambos países.
 Fotografía fechada el 2 de marzo de 2014 de unos desplazados internos sursudaneses de la tribu Dinka Ngok cruzando el río Nilo en una barca desde B Fotografía fechada el 2 de marzo de 2014 de unos desplazados internos sursudaneses de la tribu Dinka Ngok cruzando el río Nilo en una barca desde Bor a Minkamman, Sudán del Sur. EFE/Archivo/Jm Lopez

Atem Mabior

La situación se ha vuelto más compleja desde el pasado diciembre, cuando estallaron los enfrentamientos entre las tropas leales al mandatario de Sudán del Sur, Salva Kiir, y los rebeldes liderados por el exvicepresidente Riak Machar.

Esa crisis, que ya ha causado miles de muertos y cientos de miles de desplazados, ha levantado sospechas sobre la posible implicación de Jartum para sacar provecho de forma estratégica.

En declaraciones a Efe, el portavoz del Ejército sursudanés, Philip Aguer, señala que el gobierno de Jartum se sirve de milicias árabes como las “yanyauid” para luchar contra los rebeldes en los estados sudaneses de Darfur y Kordofán del Sur, y posicionarse en la frontera con Sudán del Sur. 

Esos mismos combatientes han sido entrenados en Sudán y han sido los que ha utilizado el régimen de Omar Hasan al Bachir para apoyar a los insurgentes de Sudán del Sur en los últimos combates en la ciudad de Bentiu, según Aguer. Los rebeldes han sido acusados por Yuba y la ONU de haber masacrado a cientos de civiles cuando a mediados de abril se hicieron con el control de Bentiu.

Desde el inicio de la crisis, Sudán ha seguido con atención el desarrollo de los acontecimientos en Sudán del Sur, con el que se disputa zonas fronterizas ricas en petróleo. De la estabilidad depende que Sudán del Sur siga produciendo crudo, el cual se exporta al exterior a través de oleoductos sudaneses y aporta beneficios a Jartum en forma de tasas por su transporte.  Aunque, son los asuntos de seguridad los que más inquietan a los dos países.

Las acusaciones mutuas no son nuevas. Jartum cree que Yuba respalda al Movimiento Popular de Liberación del Sudán-Sección Norte (MPLS-N) y otros grupos armados de Darfur. Mientras, las autoridades sursudanesas critican la supuesta ayuda que Sudán brinda a las milicias del líder insurgente David Yau Yau en el sur.

La desconfianza pervive en el joven país, después de que el acuerdo de paz entre el MPLS -que gobierna ahora en Sudán del Sur- y el régimen de Al Bachir en 2005 dejase atrás más de dos décadas de conflicto fratricida.

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