Los independentistas intentan fortalecer su desafío en la calle

Los independentistas intentan acumular fuerzas para que no se debilite su desafío y, aunque se declaran dispuestos al diálogo con el Gobierno central, mantienen sin variaciones el rumbo de su hoja de ruta hacia la secesión en otoño de 2017.
Los cinco primeros integrantes de la candidatura unitaria Junts Pel sí a las elecciones catalanas: el presidente de la Generalitat, Artur Mas (cuartoLos cinco primeros integrantes de la candidatura unitaria Junts Pel sí a las elecciones catalanas: el presidente de la Generalitat, Artur Mas (cuarto), el presidente de ERC, Oriol Junqueras (i), quinto, el cabeza de lista, Raül Romeva (c), la número dos, Carme Forcadell (2d), y la número tres, Muriel Casals. EFE/Archivo/Andreu Dalmau

 

Carlos Moral

 

Por el momento, no se adivinan espacios de encuentro que puedan romper el “bloqueo infinito” en el que el conflicto lleva desde hace años, con los secesionistas decididos a mantener el proceso en marcha, aunque no puedan atribuirse avances, y el Gobierno remitiéndose al ordenamiento legal como única respuesta.
Si la Generalitat catalana había concebido esperanzas de que podía formarse un Gobierno distinto al del PP y abrirse una etapa nueva con mayores posibilidades de diálogo y acuerdo, la reelección de Mariano Rajoy cierra, a priori, esa expectativa.
La designación de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como encargada de abordar tanto el proceso soberanista catalán como la negociación de la financiación con todas las comunidades autónomas, ha sido interpretada por los independentistas como una reafirmación de la línea seguida hasta ahora por Rajoy.
Tras formar gobierno, Rajoy se ha mostrado dispuesto a reunirse con Carles Puigdemont, y el portavoz de su Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, ha hablado de la necesidad de tender puentes, pero aún no hay fecha para la cita, en la que el presidente catalán expondrá su decisión de convocar un referéndum en 2017, que el Gobierno rechaza de plano.
Puigdemont también rehúsa participar en la conferencia de presidentes autonómicos que va a convocar Rajoy como primer paso para negociar una nueva financiación autonómica e insta al Gobierno a que, antes de hablar de un nuevo sistema de financiación, “pague a Cataluña lo que ha incumplido todos estos años”
Mientras, los independentistas mantienen su pulso contra las decisiones judiciales adoptadas en su contra.
El pasado domingo decenas de miles de personas participaron en una manifestación en apoyo a los cargos electos soberanistas investigados por los tribunales, entre ellos el expresidente Artur Mas; la presidenta del Parlament, Carme Forcadell; el exconseller Francesc Homs; o las exconselleres Irene Rigau y Joana Ortega.
Para la Generalitat se trata, en este caso, de impugnar la respuesta judicial ante el proceso independentista. Un planteamiento en el que encuentran coincidencias más allá del espacio soberanista, puesto que los comunes y el PSC estiman que una solución exclusivamente judicial no acabará con el contencioso sin una acción política paralela.
Sin embargo, en su viaje hacia la independencia, el Ejecutivo catalán de Junts pel Sí (formado por la antigua Convergencia y ERC) no encuentra por ahora más aliado que los antisistema de la CUP que, por otra parte, son un incómodo socio para la gestión de los asuntos de gobierno, porque plantean exigencias difíciles de atender para la Generalitat.
Con un parlamento dividido en dos entre partidarios y contrarios a la secesión, Junts pel Sí necesitan el apoyo de los “cuperos” para sacar adelante sus proyectos, el primero de ellos los Presupuestos del próximo año, cuyo rechazo por parte de la CUP antes del verano motivó a Pugidemont a someterse a una cuestión de confianza en septiembre pasado.
Ahora la CUP ha admitido a trámite las cuentas para el próximo año, tras alcanzar un preacuerdo sobre nuevos impuestos, incluido uno a las grandes fortunas, pero para su aprobación reclama más pasos hacia el referéndum, entre ellos una partida para su convocatoria que, previsiblemente, será suspendida por el Tribunal Constitucional.
Otro frente abierto para los independentistas viene del otro lado de los Pirineos. Las autoridades francesas se han quejado ante la embajada española de que el Parlamento catalán haya incluido al Rosellón -sur de Francia- entre las regiones con derecho a la autodeterminación, en la declaración que aprobó en octubre sobre los llamados Pais Catalans -desde el sur de Francia hasta la Comunidad Valenciana-.
En las próximas semanas, el Gobierno catalán tendrá que elegir si mantiene sus reivindicaciones sin variar el rumbo, a riesgo de no lograr sus objetivos y conducir el conflicto a un callejón sin salida, o si da un giro en busca de alguna solución pactada con el Gobierno de Rajoy que, ahora mismo, tampoco parece sencilla. EFE

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