Los conservadores pierden la mayoría absoluta en Baviera

La Unión Socialcristiana (CSU), partido aliado de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, pierde la mayoría absoluta en Baviera con el 35,4 % de apoyo, once puntos menos que en las anteriores regionales, según proyecciones coincidentes de las televisiones públicas ARD y ZDF.
El presidente de la CSU, Horst Seehofe, durante la jornada electoral en Baviera en 2018. EFE/EPA/Archivo/CLEMENS BILANEl presidente de la CSU, Horst Seehofe, durante la jornada electoral en Baviera en 2018. EFE/EPA/Archivo/CLEMENS BILAN

El electorado de Baviera dio hoy otro golpe a los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, al apear de la mayoría absoluta a la y hundir a los socialdemócratas en un resultado catastrófico, mientras relanzó a los Verdes al segundo lugar en ese tradicionalista “Land”.

Los Verdes lograrían un 18,9 %, diez puntos por encima que en las anteriores regionales y el mejor resultado de la historia en ese tradicionalista “Land” para la formación ecologista, que se convertiría así en candidato preferente a ser el socio que precisa la CSU, pese a las diferencias que separan a ambos partidos.

En disputa por la tercera posición estarían, de acuerdo a esas proyecciones provisionales, los llamados Electores Libres -una escisión derechista de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera- y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), en el 11,6 y el 10,9 %, respectivamente.

Especialmente dramática es la posición del Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza en el “Land” e integrante de la coalición de Merkel en Berlín, que se hundió en el 9,5 %, su récord a la baja histórico, según la proyecciones.

Completará la cámara regional el Partido Liberal (FDP), único partido con experiencia como coaligado del CSU, ya que formó gobierno con los conservadores entre 2008 y 2013, pero que por si solo no podrá dar la mayoría que precisa, ya que se habría quedado en un 5 % de apoyo.

Los vencedores morales de las elecciones fueron los Verdes, no solo por su segunda posición, sino también porque ello se produce cuando los sondeos en intención de voto a escala nacional los disparan también por encima del SPD.

La formación ecologista tendrá una nueva oportunidad para consolidar su avance dentro de quince días, en los comicios regionales de Hesse -el estado de Fráncfort, la capital financiera del país-, donde son ya socios minoritarios en la coalición regional que lidera la CDU.
La ultraderecha se habría quedado algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 -un 12,6 %-, en un “Land” donde el voto derechista se reparte entre varias formaciones consolidadas, como la CSU y los Electores Libres.

Al margen de la sacudida a escala de Baviera, los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSU y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis.

El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política.

En una primera reacción ante su militancia, Söder admitió que los resultados eran malos para su formación, para añadir que su propósito ahora es lograr “un gobierno estable”, lo que implica negociar una alianza para la que, hasta ahora, su partido solo ha descartado a la ultraderecha.

El rostro inequívoco de la derrota lo ofreció, desde Berlín, la líder del SPD, Andrea Nahles, quien en una breve comparecencia reconoció la dramática derrota de su partido, que atribuyó a no haber sabido separar la elección bávara de la mala imagen de la gran coalición alemana. EFE/doc

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