Los casos de corrupción no perjudican al PP de Mariano Rajoy

El Partido Popular se tuvo que enfrentar la semana pasada a dos nuevos escándalos que podían dañar su imagen pública, pero los casos de corrupción que salpican a la formación no tienen grandes repercusiones electorales, según los expertos consultados por EFE.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i) y el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria en un acto en enero de 2El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i) y el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria en un acto en enero de 2015. EFE/Archivo/Juan Carlos Hidalgo

María López

La detención del alcalde de Granada, José Torres Hurtado, presuntamente implicado en un caso de corrupción urbanística, y la implicación del ya exministro de Industria José Manuel Soria en los llamados “papeles de Panamá” (sociedades en paraísos fiscales), que tardó cinco días en renunciar a sus funciones son los últimos escándalos que han afectado al PP desde las elecciones.

Ni estos casos ni otros, como el del ayuntamiento de Valencia, parecen perjudicar electoralmente al PP que en los últimos sondeos ha mantenido su posición o ha crecido ligeramente, al igual que Ciudadanos con quien compite por el centro derecha.

El PP, explica a EFE el politólogo José Fernández-Albertos, “tiene un suelo de votantes relativamente sólido, al menos para el corto plazo”. Según el investigador del CSIC, la pérdida de votos del PP -tres millones desde 2011- se produjo en el primer año de su legislatura y después el nivel de apoyo se estabilizó.

En el mismo sentido se pronuncia Astrid Barrio, doctora en Ciencia Política y profesora en la Universidad de Valencia, que destaca que las encuestas no muestran la “erosión de esos (siete millones de) votantes fieles”.

Los casos de corrupción sí pueden suponer un escollo a la hora de recuperar antiguos votantes o electores de partidos ideológicamente cercanos, según el investigador del CSIC.

Tanto Fernández-Albertos como Barrio sostienen que “los votantes tienden a exonerar la corrupción de los ‘suyos’, porque “puede ser que percibas como menos creíble la información de los contrarios y decidir ‘tolerar’ una cierta corrupción a cambio de una mejor gestión”.

Fernández-Albertos se refiere así a una serie de trabajos realizados por Eva Anduiza, Aina Gallego y Jordi Muñoz que también detectaron “mayor tolerancia del votante popular”, un hecho que podría variar ante el aumento de opciones políticas ideológicamente cercanas.

Por otra parte, la gestión de la polémica entorno al exministro Soria ha reabierto el debate de sucesión al frente del PP, al menos mediáticamente.

Algunas voces destacaron la dureza del ministro de Hacienda Cristóbal Montoro tras la renuncia de Soria, que después del Consejo de Ministros sostuvo que “no se puede estar en el Gobierno y haber operado en paraísos fiscales”.

Los cronistas han señalado que el adiós de Soria fue un éxito de la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría frente al sector de los más afines a Rajoy, liderado por el titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo. La no comparecencia de los portavoces más jóvenes del PP es otro de los factores señalados.

El presidente del Gobierno en funciones y líder del Partido Popular está siendo cuestionado, sobre todo por la prensa. La valoración de Mariano Rajoy no ha empeorado en el CIS, pero algunos sondeos muestran a los votantes populares divididos a partes iguales entre partidarios y detractores del Presidente.

Para Fernández-Albertos el liderazgo no es “del todo irrelevante” en el actual escenario electoral, pues “pocos puntos porcentuales de voto arriba o abajo pueden resultar en cambios sustantivos”, pero considera que Mariano Rajoy ya era impopular en el 20D y no cree que pueda empeorar los resultados, aunque complica recuperar votantes.

Con todo, el PP niega categóricamente la existencia de este debate. Para Margallo, “abrir una guerra sucesoria en el PP sería poner en riesgo su estabilidad y eso sería malo para el partido, pero también para España”.

La profesora Astrid Barrio señala que el liderazgo de Rajoy “no está en discusión en el seno del partido” y que el electorado valora la unidad interna y penaliza la división por lo que es previsible que “la unidad del PP sea un punto a favor a ojos de los electores”.

La estrategia del PP también ha sido criticada por múltiples voces, sobre todo que Mariano Rajoy cediese al no someterse al debate de investidura la iniciativa política a Pedro Sánchez, sin embargo los sondeos parecen dar la razón al popular y a quienes sostenían que era mejor evitar una exposición excesiva.

En caso de repetición electoral, todo apunta a que los electores del PP avalarán que Mariano Rajoy, que ganaría las elecciones, busque liderar un Gobierno de coalición junto a PSOE y Ciudadanos, unas negociaciones donde los casos de corrupción sí podrían suponer un obstáculo para el partido y también para su líder.EFE

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Publicado en: Análisis