Los candidatos a dirigir el PSOE buscan legitimidad en una alta participación

Los candidatos a liderar el presente y futuro del PSOE no cuentan con el empuje y el carisma necesarios para doblegar voluntades y encuestas.
El candidato a la secretaría general del PSOE Pedro Sánchez durante un acto con militantes en Sevilla. EFE/Archivo/Raúl CaroEl candidato a la secretaría general del PSOE Pedro Sánchez durante un acto con militantes en Sevilla. EFE/Archivo/Raúl Caro

Miguel Garrido

Eduardo Madina (38 años), Pedro Sánchez (42) y José Antonio Pérez Tapias (59) son las bazas con las que cuentan los socialistas para regir el rumbo del partido hasta las primarias de noviembre, cuando se elija al candidato a la presidencia del Gobierno.

El reto para elegir al secretario general debe estar en la participación: cuanto más alta, más legitimado saldrá el nuevo líder del PSOE.

En el debate que el pasado lunes protagonizaron los aspirantes en la sede central del PSOE, sólo Pérez Tapias manejó un discurso diferente.

Quizá porque el representante de la corriente Izquierda Socialista está libre de ataduras al no contar, por ahora, con los apoyos suficientes para hacerse con la secretaría general.

Pérez Tapias, decano de la Facutad de Filosofía y Letras de Granada, apostó, por ejemplo, por realizar un referéndum consultivo para conocer la opinión de los catalanes sobre la independencia. Y también una consulta a los españoles sobre monarquía o república. Un debate, dice, que está en la calle.

Mientras, Madina y Sánchez mantienen las tesis del partido sobre las pretensiones del presidente de la Generalitat: reformar la Constitución para cambiar el modelo autonómico que permita a Cataluña un mejor encaje en España.

Y en cuanto a la consulta, se haría con la participación de todos los españoles. Y a pesar de que ambos se declaran republicanos, respetan el pacto constitucional sobre el modelo de Estado.

Las últimas encuestas publicadas hablan prácticamente de un empate entre Sánchez y Madina, a pesar de que el primero se impuso al candidato vasco por más de 15.000 votos en la recogida de avales y dobló los apoyos por comunidades autónomas: doce frente a seis.

Sánchez proclama que él encarna al nuevo PSOE, un partido que necesita “un cambio desde abajo”. Asegura ser uno más dentro del partido y presume de llevar en la primera línea política menos de dos años, queriendo reflejar la regeneración que necesita el PSOE.

A esto responde Madina con los años de lucha en el País Vasco -que incluso le costó un atentado-, y sus más de veinte años de militancia. Además, asegura no representar a nadie, salvo a los militantes, en alusión a los apoyos que tuvo Sánchez de numerosos barones regionales.

De los tres aspirantes, sólo Sánchez tiene claro que estará en las primarias de noviembre aunque no salga elegido secretario general.

Muchos militantes y simpatizantes socialistas consideran que el futuro del PSOE pasa por dar un giro a la izquierda, en busca de un espacio del que ahora se está apropiando Podemos, el partido que lidera Pablo Iglesias, que irrumpió con fuerza en las pasadas elecciones europeas.

Tanto los dirigentes del PSOE que están de salida como los que están por llegar saben que si el cambio no se produce antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2015, tal vez los socialistas pasen a ser testimoniales en algunas comunidades y ayuntamientos.

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