BRASIL CRISIS

Los brasileños se empobrecen con una crisis sin precedentes

Los brasileños se han empobrecido en los últimos tres años, en medio de una crisis sin precedentes que ha disparado los índices de desempleo y golpeado el poder adquisitivo de las familias, cuyo consumo movió durante una década la rueda económica del país.
Manifestación contra el aumento de algunas tarifas del transporte público en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra Jr.Manifestación contra el aumento de algunas tarifas del transporte público en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra Jr.

Alba Santandreu

Brasil fue durante años la “niña mimada” de Latinoamérica, especialmente en 2010, cuando su PIB se disparó un 7,6 % mientras el mundo se sumergía en una profunda recesión. No obstante, su luna de miel con la economía comenzó a desvanecerse en 2014 y poco a poco se adentró en la peor crisis de su historia.

Tras crecer un tímido 0,1 % en 2014, la economía brasileña se hundió un 3,8 % en 2015 y decreció un 3,6 % el pasado año, encadenando así dos años consecutivos de recesión, algo que no ocurría desde la década de 1930.

El frenazo de la economía se ha sentido de lleno en el bolsillo de los brasileños, que han visto disminuir su poder adquisitivo. El PIB per capita registró una caída de 4,4% en términos reales comparado con 2015, hasta llegar a los 30.407 reales (9.765 dólares), según informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge).

“Como el PIB cayó y la población todavía está creciendo tuvimos en tres años una caída del PIB per capita del 9,1 % en el periodo. Eso significa un empobrecimiento de la población”, afirmó Rebeca de La Rocque Palis, coordinadora de las cuentas nacionales del Ibge.

Para el economista Claudio Considera, coordinador del núcleo de cuentas nacionales de la universidad Fundação Getulio Vargas (FGV), la crisis económica y el consecuente empobrecimiento de la población tienen su origen en las políticas iniciadas por el Partido de los Trabajadores (PT) en 2005, durante el primer mandato del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

“Durante el Gobierno de Lula hubo políticas que causaron varios disturbios en las cuentas públicas y eso afectó directamente las expectativas y provocó problemas que se agravaron a partir de 2008”, resaltó el profesor en declaraciones a Efe.

Brasil sorteó la crisis de 2008 gracias al consumo interno, estimulado por el Gobierno, y al elevado precio de las materias primas. No obstante, las materias primas cayeron años después y salió a la luz el descontrol de las cuentas públicas, lo que desbarató la economía.

La situación se agravó a comienzos del segundo mandato de su sucesora, Dilma Rousseff, quien fue destituida el pasado agosto por unas irregularidades en las cuentas públicas y sustituida por el que fuera su vicepresidente, Michel Temer.

La inflación llegó al 10,67 %, su mayor nivel en los últimos trece años, y el desempleo comenzó su escalada. En el trimestre concluido en enero de 2017 alcanzó el 12,6 % de la población económicamente activa y un récord de 12,9 millones de personas buscando empleo, según datos del Gobierno brasileño.

La falta de empleó afectó principalmente a los sectores más pobres de población, golpeó directamente su renta y castigó fuertemente el consumo de las familias brasileñas, que cayó un 4,2 % en un año.

Según los datos del Ibge, el sector servicios se hundió un 2,7 %, el de la industria bajó 3,8 % y el de la agropecuario se desplomó un 6,6 %.

Pese a los malos datos macroeconómicos, el presidente de Brasil, Michel Temer, y varios de sus ministros se mostraron optimistas en relación al futuro a corto plazo y afirmaron que la economía del país se está “recuperando”.

“Estamos poniendo la casa en orden”, declaró Temer en una reunión de un consejo económico, sin aludir directamente a la contracción del PIB del 3,6 % de este año. EFE

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Publicado en: Análisis