El lince ibérico, una de las especies con menor diversidad genética

Científicos españoles han secuenciado el genoma de una de las especies más emblemáticas de la Península Ibérica, el lince ibérico (Lynx pardinus), cuyo ADN, deteriorado durante milenios, es hoy menos diverso incluso que el de animales tan amenazados como el guepardo o el demonio de Tasmania.
Un lince en cautividad en el centro de cria de La Olivilla (Jaén). Efe-Archivo/Jose Manuel VidalUn lince en cautividad en el centro de cria de La Olivilla (Jaén). Efe-Archivo/Jose Manuel Vidal

El lince ibérico y el lince boreal o euroasiático (Lynx lynx) separaron sus caminos hace unos 300.000 años y, aunque siguieron cruzándose e intercambiando genes, ambas especies quedaron definitivamente separadas hace unos 2.500 años.
Desde entonces, la población del lince ibérico se ha deteriorado gradualmente hasta que a mediados del siglo XX, la persecución, la destrucción de su hábitat y sobre todo las dos grandes epidemias víricas que sufrió el conejo (su principal fuente de alimento), diezmaron el número de ejemplares hasta dejarlo en menos de un centenar en el año 2002.
Actualmente, este felino ibérico se congrega, principalmente, en dos pequeñas poblaciones, la de Doñana y la de Sierra Morena.
Con el objetivo de estudiar la historia y, sobre todo, para ayudar a la conservación de este animal, un equipo multidisciplinar de científicos españoles de una docena de instituciones -dos de ellas extranjeras-, coordinados por la Estación Biológica de Doñana (EBD) han secuenciado el genoma del lince ibérico.
Los resultados, publicados en Genome Biology, reflejan que el ADN de estos felinos ha sufrido una “extrema erosión” y se encuentra entre los genomas de menor diversidad del planeta.
Con nuevas técnicas de secuenciación, los investigadores han conseguido leer y ordenar 2.400 millones de letras del ADN de Candiles, un macho nacido en la población de Sierra Morena que actualmente forma parte del programa de cría en cautividad.
Los científicos identificaron 21.257 genes, y encontraron indicios de modificaciones en genes relacionados con la audición, la vista y el olfato, y con la adaptación del lince a su entorno, es decir, los que les habían convertido en cazadores excepcionales.
El estudio constata la baja diversidad genética del lince ibérico, marcada por tres grandes declives demográficos: “unos cuellos de botella que han ido reduciendo la población del lince y su diversidad genética”, ha explicado a Efe el investigador principal del proyecto y coordinador del estudio, José Antonio Godoy.
En 2000 el lince estaba casi extinguido, con menos de cien ejemplares en la península, y en 2002, la Unión Internacional de la Conservación para la Naturaleza incluyó al lince en la lista de especies en peligro crítico. Ahora se calcula que hay más de 400 ejemplares, y está considerada como especie amenazada”.Efe/doc

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