Liderazgos y Congresos

A lo largo del primer semestre de este año 2017 los cuatro grandes partidos de ámbito nacional van a celebrar congresos donde, entre otras cosas, renovarán o consolidarán a sus élites dirigentes.
 Madrid, 12.07.2016.- El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias durante la rueda de prensa ofrecida tras la reunión mantenida con el president Madrid, 12.07.2016.- El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias durante la rueda de prensa ofrecida tras la reunión mantenida con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Kiko Huesca

 

Manuel Mostaza Barrios

 

La situación a día de hoy muestra un amplio espectro de casos, ya que no es lo mismo lo que está en juego en cada uno de los partidos.
Así, mientras que en el congreso del Partido Popular no parece que vaya a peligrar el liderazgo del actual presidente del Partido, uno de los elementos más destacados que está en juego es saber si la ministra de Defensa conservará su puesto como Secretaria General del Partido o cederá el testigo, previsiblemente a alguno de los actuales Vicesecretarios.
De la misma manera, el Congreso servirá para calibrar el grado de apoyo que la presidenta de la Comunidad de Madrid y las propuestas que se hagan desde su entorno tienen en el conjunto del partido.
Con una situación también de relativa calma se presenta el congreso de Ciudadanos, en tanto que tampoco parece estar en juego el puesto de Albert Rivera como presidente de la formación.
En el caso del partido naranja, lo que se puede decidir en este congreso, además de una mayor definición ideológica de un partido que hasta ahora se ha sentido cómodo huyendo de la vieja ruptura entre izquierda y derecha, es un cambio en los pesos territoriales del partido, una formación nacida en Cataluña y que ha iniciado su despliegue por el conjunto de España hace pocos años.
En este sentido, son varias las Comunidades Autónomas (como Madrid y Valencia) en las que el número de afiliados es superior ya a los que proceden de Cataluña, lo que posiblemente va originar un reequilibrio territorial en el mismo.
Más complejas parecen las cosas en los otros dos partidos. En el caso de Podemos, aunque no parece discutirse el papel de Pablo Iglesias como cabeza visible del partido, sí parece estar tomando fuerza un potente sector crítico articulado en torno al secretario del Área Política de la formación, el politólogo Íñigo Errejón, y que parece apostar por un modelo de partido más transversal y más institucionalizado.
Las posibilidades de que el actual Secretario General Pablo Iglesias vea recortado su poder y de que la organización salga fracturada del congreso son ahora mismo reales y pueden provocar consecuencias en los resultados electorales a medio y largo plazo en el partido.
Finalmente, está el caso del Partido Socialista, que intentará coser la fractura interna que arrastra en los últimos meses con el congreso que se celebrará en el mes de junio.
El partido está en la actualidad liderado por una gestora y si bien de momento solo hay un candidato a la Secretaría General, el ex presidente del gobierno vasco Patxi López, es posible que la presidenta andaluza acabe presentando también su candidatura.
En el caso del PSOE, además, lo que está en juego es también su propia definición ideológica, con un partido en el que las bases parecen más escoradas a la izquierda que los cuadros dirigentes de la formación.
Es interesante, además, contrastar la valoración ciudadana con la que estos líderes empiezan el año. Así, los estudios demoscópicos que se han ido publicando en las últimas semanas muestran algunas paradojas que quizá nos permitan entender lo que pueda ir ocurriendo a lo largo del año.
Es interesante comprobar cómo de manera sistemática la valoración de Mariano Rajoy es buena entre los votantes mayores de sesenta y cinco años. De hecho, en la encuesta de Sigma Dos que publicó el diario El Mundo a principios de enero se observa cómo es el único líder al que los mayores aprueban.
Se trata de una circunstancia más relevante de lo que puede parecer a primera vista habida cuenta del carácter claramente envejecido de la sociedad española y de la mayor tendencia a la participación de los mayores en las contiendas electorales en relación a otros grupos de edad.
Cuando se analiza esta valoración en función del recuerdo de voto, se observan también algunos elementos interesantes: los votantes de Podemos valoran mejor a Alberto Garzón que al propio Pablo Iglesias, mientras que los votantes del Partido Popular tienen una mejor imagen del líder de la gestora socialista, el asturiano Javier Fernández que los propios votantes del Partido Socialista.
El único líder, por cierto, que supera el siete en valoración entre sus votantes es Mariano Rajoy entre los votantes populares, mientras que el líder que peores valoraciones obtiene fuera de sus propios votantes es Pablo Iglesias. Se trata de matices interesantes para observar cómo se van desarrollando los congresos a lo largo del año. EFE

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Publicado en: Reportajes

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