El líder kurdo iraquí Barzani y Erdogan, una alianza de conveniencia

El pasado sábado en el sureste de Turquía ocurrió un encuentro inimaginable hasta hace pocos lustros: Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, arengó en lengua kurda a decenas de miles de personas en la mayor ciudad kurda de Turquía, Diyarbakir, acompañado del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.
El presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, en 2012. 
EFE/Archivo/Kamal AkrayiEl presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, en 2012. EFE/Archivo/Kamal Akrayi

Dogan Tilic

Cuando Barzani recordaba a la multitud que aquel encuentro era “inimaginable” años atrás, tenía razón porque en el pasado los líderes políticos turcos lo definían como “terrorista”, “enemigo” y “jefe tribal”, y sostenían que un Kurdistán iraquí era una “línea roja” inaceptable para la política exterior de Ankara.

La unión de todos los kurdos -que viven en cuatro países: Turquía, Irán, Irak y Siria- ha sido siempre el sueño y el objetivo político de todos los líderes kurdos, también de Barzani y del encarcelado Abdula Öcalan, fundador del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y con el cual el Gobierno turco ha comenzado un complicado proceso de paz.

Sin embargo, varios analistas políticos señalan que la visita no ayuda a la unión de los kurdos, sino que ahonda en su división ya que viene a ser una alianza frente a Öcalan. Las fuerzas de Barzani ya habían luchado junto al ejército turco contra los kurdos del PKK en los años noventa.

La alianza entre Erdogan y Barzani se fundamenta en un ideario similiar, conservador y religioso, y un enemigo común.

Ambos líderes coinciden también en no tolerar un gobierno kurdo autónomo en la vecina Siria, donde el Partido Unión Democrática (PYD) proclamó la formación de un Ejecutivo interino y que ha logrado expulsar a los “yihadistas” de las zonas kurdas del norte de Siria.

Barzani y Erdogan comparten también un ideario conservador similar y con un gran peso de la religión, alejado del marxismo y el laicismo del PKK y de su aliado sirio el PYD. Por eso la alianza entre estos dos líderes tiene también una lectura electoral de cara a las elecciones municipales del próximo marzo. Erdogan busca el codiciado voto conservador entre los alrededor de 15 millones de kurdos turcos, que votan mayoritariamente al laico Partido de la Paz y la Democracia (BDP).

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