Libia camina hacia un estado federal

Eropa y Estados Unidos exigen levantar el bloqueo de las terminales petrolíferas libias, mientras que los rebeldes que las controlan se pronuncian por la formación de un Estado federal en la exYamahiria de Gadafi.
Tanques en el puerto exportador de crudo de Marsa el Hariga en Tobruk (Libia), bloqueado desde julio de 2013 por el movimiento autonomista de la CirenTanques en el puerto exportador de crudo de Marsa el Hariga en Tobruk (Libia), bloqueado desde julio de 2013 por el movimiento autonomista de la Cirenaica.EFE/Str

Las negociaciones entre el Gobierno de Trípoli, dominado por los elementos más radicales del salafismo yijadista, y el movimiento autonomista de la Cirenaica, han concluido en un principio de acuerdo para desbloquear los puertos de Zuitina y El Hariga que exportan un total de 210.000 barriles diarios de crudo.

Los puertos petrolíferos libios, todos ellos situados en el este del país, fueron ocupados en julio pasado por grupos armados formados por los propios trabajadores de las terminales y las milicias locales. En un principio los ocupantes se limitaron a exigir transparencia en las exportaciones, denunciando la corrupción reinante en las Administraciones gubernamentales.

Sin embargo, a medida que el conflicto se fue endureciendo, los llamados rebeldes adoptaron una actitud abierta de resistencia política al Estado central y exigieron la formación de un Estado federal en Libia. 

Tanto Europa como los EEUU parecen tener como principal preocupación la vuelta a la normalidad de las exportaciones petrolíferas, que son importantes para el suministro energético de Occidente, ya que Libia vendía un millón y medio de barriles diarios y ahora está en los 250.000.

El movimiento rebelde que reclama la autonomía de la Cirenaica está dirigido por Ibrahim Yadran, que llegó a proclamarse “Presidente de la oficina política de la Cirenaica” (región oriental de Libia), en agosto pasado. Yadran goza del apoyo del Presidente sudafricano, Jacob Zuma, que no esconde su oposición abierta a los islamistas libios seguidores del comandante de Trípoli Abdelhakim Belhach y que dominan el Ejecutivo provisional libio.

La revuelta de Yadran contra el gobierno central es bien vista por las nuevas autoridades egipcias, que se espera se vuelquen en apoyo al movimiento autonomista de la Cirenaica en cuanto el mariscal Abdelfatah Al Sissi acceda a la Presidencia en El Cairo.

Las fuerzas “laicas” libias, dominantes en el este del país donde se encuentran los principales yacimientos de petróleo, reprochan a Occidente su política miope al haber apoyado a los islamistas radicales que controlan el gobierno y el parlamento en Trípoli.

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