Latinoamérica aboga por asociaciones público privadas para agilizar economía

Paraguay se ha unido a la lista de países que apuesta por las asociaciones público privadas para dar un salto en infraestructuras, un mecanismo en boga en Latinoamérica para superar los "cuellos de botella" en carreteras, aeropuertos y redes eléctricas.
Protesta en Paraguay contra el proyecto de ley que fomenta las inversiones privadas en infraestructuras públicas en octubre de 2013, EFE/Archivo/AndrProtesta en Paraguay contra el proyecto de ley que fomenta las inversiones privadas en infraestructuras públicas en octubre de 2013, EFE/Archivo/Andrés Cristaldo

César Muñoz Acebes 

El Gobierno del país suramericano concluyó el reglamento que regirá esas asociaciones y adelantó algunos proyectos prioritarios. Así Paraguay quiere emular a países como Brasil, Chile, Perú, México y Colombia, que cuentan con los marcos normativos más desarrollados en América Latina para combinar inversiones públicas y privadas, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Según el modelo de las alianzas público privadas, las compañías ponen sobre la mesa capital para las obras y en compensación reciben la concesión de su gestión durante un período de tiempo determinado. 

El cobro de tasas por servicios públicos es la principal fuente de crítica. En Paraguay, sindicatos y partidos de izquierda se oponen a las alianzas por considerarlas “una privatización disfrazada” y demandarán su eliminación en una huelga general el próximo 26 de marzo.

El Gobierno paraguayo, del conservador Horacio Cartes, ha apuntado en su defensa que en América Latina administraciones de izquierda en Brasil, Chile y Uruguay han impulsado las asociaciones. La planificación estatal fue el camino escogido por la región en los años 70 para su desarrollo, pero la consecuencia fue una insostenible deuda pública que desembocó en la “década perdida” de los 80.

En los 90 la región dio un bandazo a la derecha y se centró en las privatizaciones, con la expectativa de que la inversión privada reemplazaría a la pública. Sin embargo, los índices de inversión siguieron muy por debajo de las tasas asiáticas y el crecimiento económico fue decepcionante.

Las alianzas público privadas son una especie de término medio entre esos dos polos. Conscientes de sus limitados recursos para dar respuesta a las grandes necesidades de infraestructura acumuladas, muchos gobiernos han abierto las puertas al trabajo junto con la iniciativa privada. 

Pero esta modalidad de contratos también entraña riesgos, según ha apuntado el Fondo Monetario Internacional (FMI), que pidió recientemente a Paraguay controlar su impacto potencial en las finanzas públicas. El reglamento divulgado esta semana establece un límite de endeudamiento del Estado del 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para llevar a cabo esos proyectos.

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