Las sombras de Elon Musk

Elon Musk artífice de Tesla Motors y SpaceX se le conoce por muchas labores: científico, filántropo, empresario, ecologista. Numerosos son los proyectos de empresario estadounidense y su equipo. Desde conquistar Marte, a liderar la carrera por los coches autónomos.
Elon Musk en Hong Kong, China, en enero de 2016. EFE/EPA/Archivo/JEROME FAVREElon Musk en Hong Kong, China, en enero de 2016. EFE/EPA/Archivo/JEROME FAVRE

 

 

– “Este ha sido el año más difícil y doloroso de mi carrera”, afirmó Elon Musk en una entrevista con The New York Times, y añadió que “lo peor aún está por venir”.

– Además del posible delito de mentir para inflar las acciones de Tesla por parte de Musk, la compañía está siendo investigada por posibles engaños a los inversores respecto a los problemas que afectan a la producción del automóvil Tesla Model 3, cuyos objetivos de producción no se están cumpliendo.

– “Musk trabaja hasta que se tiene que arrastrar hasta algún rincón de las instalaciones para dormir un poco: encima del suelo de la fábrica, bajo un escritorio o en una sala de juntas”, dicen sus empleados a Business Insider.

 

Nora Cifuentes

 

 

 

Sin embargo, todas las luces de su carrera parecen haberse ensombrecido en los últimos tiempos. Y, haciendo honor al dicho de que “las desgracias nunca vienen solas”, parece que tras una primera ficha de dominó, todas las demás están cayendo y salpicando al polifacético inventor.

 

MONTAÑA RUSA DE ACCIONES.

Todo empezó el 7 de agosto, cuando Elon Musk anunció en Twitter que estaba “considerando privatizar Tesla a 420 dólares por acción”. Y además, “el financiamiento estaba asegurado”. Las acciones de la compañía subieron más de un 10 %, a 379 dólares.

Pero al día siguiente, The Wall Street Journal informó desde la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), los reguladores estaban cuestionando a Tesla. Tuvo lugar la primera caída de las acciones de la compañía.

Dos días después se presentaron demandas judiciales contra Elon Musk y Tesla, afirmando que el CEO había tratado de inflar de manera artificial el precio de las acciones de la compañía para “atar a los vendedores en corto”. Al día siguiente, Musk tuiteó bromeando sobre incluir entre la mercancía de tesla “shorts” (pantalones cortos).

Tras eso, Musk desveló que había mantenido conversaciones con el fondo soberano de inversión de Arabia Saudí para privatizar Tesla, algo que la junta directiva dijo que “estudiaría”, a la par que The Journal informaba de que la compañía había sido citada por la SEC. Las acciones continuaron cayendo.

Poco después, vio la luz una entrevista de Elon Musk con The New York Times, en la que el CEO confesaba que “a menudo debía elegir entre no dormir o tomar Ambien” (Zolpidem, un tipo de hipnótico similar a las benzodiazepinas), ya que trabajaba más de 120 horas semanales bajo una intensa presión.

“Este ha sido el año más difícil y doloroso de mi carrera”, afirmó, y añadió que “lo peor aún está por venir”. A raíz de estas declaraciones, las acciones de Tesla continuaron su caída en picado, con pronósticos de bajar hasta los 195 dólares para diciembre según JP Morgan.

Finalmente, como si de un viaje atrás en el tiempo se tratara, Elon Musk retuiteó el 25 de agosto una publicación del blog en el que anunciaba que había abandonado los planes de privatización para Tesla: “Sabía que sería un desafío, pero ahora está claro que consumiría más tiempo de lo inicialmente previsto”, explicaba en la entrada. Las acciones lograron una leve remontada.

A raíz de todo esto, desde los medios y las redes se ha cuestionado el estado mental y emocional de Elon Musk, y la pregunta de si debería seguir al frente de Tesla ha sido lanzada al aire en diversos titulares y comentarios de internet.

 

SIN PELOS EN LAS TECLAS.

Esta no es la única polémica en la que el CEO de Tesla se ha visto envuelto. Recientemente acusó de pederasta al buceador Vernon Unsworth, quien ayudó a rescatar al equipo de fútbol masculino infantil atrapado en una cueva de Tailandia. El británico está preparando una demanda contra Musk.

Y, aunque este último se disculpase, volvió a acusarlo en Twitter, además de decirle lo siguiente a Ryan Mac, editor de BuzzFeed News: “Te sugiero que contactes a tus conocidos en Tailandia, compruebes lo que está ocurriendo y dejes de defender a violadores de niños?”.

Además del posible delito de mentir para inflar las acciones de Tesla por parte de Musk, la compañía está siendo investigada, también por la SEC, por posibles engaños a los inversores respecto a los problemas que afectan a la producción del automóvil Tesla Model 3, cuyos objetivos de producción no se están cumpliendo.

Esto está provocando que muchos clientes soliciten el reembolso de sus depósitos para reservar un Model 3, según Rajvindra Gill, analista de la firma independiente de gestión y asesoramiento financiero Needham & Co (https://www.needhamco.com/).

Además, Musk podría ser multado o expulsado de la C-Suite. Hay incluso quienes hablan de cárcel, como John C. Thomson, consejero delegado y director de Inversión en Vilas Capital, según The Investors Podcast.

Por si fuera poco, The Wall Street Journal ha informado de que Musk vigila a aquellos que hablan mal de él o del Tesla en Twitter, para contactar después a los altos ejecutivos de las empresas en las que los autores de los tuits trabajan y preguntar al respecto.

Una excentricidad que se suma a las que publicó Business Insider, donde recopilaban afirmaciones de empleados de la compañía que relataban, por ejemplo, que “Musk trabaja hasta que se tiene que arrastrar hasta algún rincón de las instalaciones para dormir un poco”. Y elige para ello cualquier lugar, añadiendo: “encima del suelo de la fábrica, bajo un escritorio o en una sala de juntas”.

Uno de sus exgerentes lo definió para el mismo medio de la siguiente manera “admirable visionario, pero malísimo en la administración de empresas”. Y vale recordar que, en esa visión, además de los coches autónomos del futuro, están los planes de colonizar el planeta Marte.

Y es que mientras el Model 3 causa problemas en Tesla, las perspectivas de SpaceX son mucho más optimistas: la NASA ha aceptado la propuesta que hará que estos cohetes lleven a humanos al espacio.

Además, sus planes son muy ambiciosos: se planea enviarlos entre 2022 y 2024 con toneladas de suministros, de cara a las futuras ciudades en el planeta rojo.

Veremos, pues, si el futuro de Elon Musk depara más luces? O más sombras. Lo que está claro es que, con o sin polémicas, él no pretende renunciar a sus planes transhumanistas. EFE/Reportajes.

 

 

 

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