Las nuevas balanzas fiscales, una “respuesta” del Gobierno al soberanismo catalán

El anuncio del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de que se empleará un nuevo método de cálculo económico entre las comunidades que sustituirá a las balanzas fiscales, el instrumento por el que se calculan las diferencias entre los ingresos por impuestos que recibe el Estado en una comunidad y los gastos e inversión que destina a ese territorio, parece una respuesta al desafío soberanista del presidente catalán, Artur Mas, con el objetivo de desmontar sus argumentos.
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante la Conferencia de Presidentes celebrada en 2012. EFE/ArCristóbal Montoro, ministro de Hacienda y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante la Conferencia de Presidentes celebrada en 2012. EFE/Archivo/Emilio Naranjo

Carlos Moral

El cálculo de las balanzas fiscales ha sido siempre polémico, pues dependiendo del método utilizado los resultados varían, y se ha convertido a menudo en un instrumento de confrontación política.  Invariablemente, las comunidades cuyo saldo es negativo con el Estado (aportan más de lo que reciben) se consideran agraviadas y éste es uno de los argumentos que Cataluña esgrime para mostrar que no es tratada con justicia.

Los dos métodos utilizados habitualmente para calcular las balanzas fiscales son el llamado flujo monetario, que consiste en imputar el gasto o la carga en el lugar en el que se realiza; y el de carga beneficio, que extiende el gasto o inversión a todos los ciudadanos que se favorecen de él.

El Gobierno sólo ha hecho públicas las balanzas fiscales una vez, en 2008, cuando fueron presentadas por José Luis Rodríguez Zapatero con datos de 2005. La conclusión entonces fue que las comunidades con mayor renta per cápita aportaban más de lo que recibían (Madrid, Cataluña, Baleres, Valencia) y el caso contrario se producía en las más pobres. Extremadura, Asturias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla eran las que más recursos percibían del Estado.

Cataluña, por su parte, ha presentado su balanza fiscal en cuatro ocasiones, la última de ellas el pasado mes de mayo, con datos referidos a 2010, que ofrecía un déficit fiscal de Cataluña con respecto al Estado de 16.543 millones de euros, el 8,5% de su PIB, y que fue calculada con el método del flujo monetario.

En ese contexto, la Generalitat demandaba la publicación de la balanza fiscal por parte del Gobierno, que había anunciado su intención de divulgarla en diciembre, pero finalmente el Ejecutivo ha decidido elaborar un nuevo sistema de cálculo, que se basará en el método de carga beneficio e incorpará diversas modificaciones, y recibirá un nuevo nombre: “cuentas públicas regionalizadas”, cuyo resultado, con toda probabilidad, será mucho menos favorable para  las reivindicaciones que demanda el Ejecutivo catalán.

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