Las novedades de la estrategia española de seguridad nacional 2017

El Gobierno español dio el visto bueno a la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN-2017) el pasado 1 de diciembre de 2017 en sustitución del anterior plan de estrategia aprobado en el año 2013 (ESN-2013). Un cambio obligado por los procesos de transformación en el entorno de seguridad global desde la aprobación del anterior y que por primera vez incluye como amenaza la difusión de noticias falsas (fake news).
El general Miguel Ballesteros Martín, General Director del IEEE.El general Miguel Ballesteros Martín, General Director del IEEE.

General Miguel Ballesteros Martín, General Director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

 

La primera de las novedades que nos encontramos es la inclusión de seis capítulos en lugar de los cinco que tenía el plan de 2013, motivado por los desafíos a la seguridad surgidos en los últimos años. Retos inéditos, como los llamados conflictos híbridos, es decir aquellos que añaden a los escenarios tradicionales ataques cibernéticos, elementos de presión económica o campañas de desinformación, y que obligan a renovar las estrategias y adaptarlas a las circunstancias cambiantes del momento.

En su enunciado, describe a España como una sociedad democrática, plural y abierta, vertebrada a partir de los valores constitucionales y de su diversidad plural y lingüística. Hay que recordar que la seguridad es uno de los factores que más contribuyen a la cohesión territorial, por lo que la unión frente a las amenazas y desafíos nos hace más fuertes y supone parte esencial del contrato social reflejado en la Constitución española.

Al mismo tiempo se destaca la posición geoestratégica de España y su vocación europea, atlántica y mediterránea, así como su pertenencia a dos de las mayores instituciones occidentales, la OTAN y la Unión Europea. Vocación que se demuestra por la importante participación española en las operaciones militares internacionales de estas dos organizaciones.

La ESN-2017 continúa analizando los cambios en el entorno de seguridad desde el anterior plan. Cuatro años en los que nuevos conflictos y la continua aparición de crisis ponen de manifiesto la necesidad de establecer métodos de análisis geopolíticos basados en múltiples indicadores que permitan detectar a tiempo la aparición de situaciones de peligro para la seguridad.

El fenómeno de la globalización, basado en la conectividad, además de hacernos más vulnerables, acelera los procesos de transformación geopolítica en un mundo, donde Estados Unidos, inmerso en un proceso de renacionalización, cede su liderazgo, una circunstancia aprovechada por Rusia y China para ganar poder político, económico y militar.

Uno de los rasgos que definen la seguridad en nuestro tiempo es la creciente dificultad para diferenciar entre paz y conflicto, como demuestra el crecimiento de los conflictos y acciones híbridas. Aquí se encuentra una de las novedades más importantes de la nueva Estrategia al incluir por primera vez como amenaza a la seguridad la manipulación de la información y las campañas de influencia en redes sociales, propiciado por los avances tecnológicos.

No menos importante es delimitar las diferentes regiones geopolíticas en virtud a los desafíos y peligros que presentan para España, así como su priorización. Como es lógico las zonas de mayor interés en materia de seguridad son las regiones vecinas y aquellas en las que España tiene o ha tenido tradicionalmente presencia: Europa, Norte de África y Oriente Medio, África subsahariana, América Latina, América del Norte y región Asia-Pacífico.

Un enfoque acertado desde el punto de vista geográfico, aunque podría haberse definido una región Magreb-Sahel, a tenor de los desafíos y amenazas que se originan en los países G-5 del Sahel (Mauritania, Mali, Burkina-Faso, Níger y Chad), como son la inmigración irregular o el terrorismo yihadista, que tienen en el Magreb su ruta natural hacia Europa, con España como frontera sur del continente europeo.

Otro punto que tiene en cuenta la estrategia es la definición de las principales amenazas y desafíos para la seguridad española. Si la Estrategia de 2013 contemplaba doce riesgos y amenazas sin diferenciarlos, la de 2017 delimita cinco amenazas: conflictos armados, terrorismo, crimen organizado, proliferación de armas de destrucción masiva y espionaje.

Además en la nueva estrategia se cambian riesgos por desafíos, que se definen como aquellos que aunque no tienen entidad de amenaza incrementan la vulnerabilidad y son susceptibles de convertirse en verdaderas amenazas para la seguridad. Entre los desafíos se distinguen la inestabilidad económica y financiera, la vulnerabilidad energética, los flujos migratorios irregulares, las emergencias y catástrofes, las epidemias y pandemias y finalmente los efectos derivados del cambio climático.

Pero una estrategia acertada necesita dejar claros cuales son los objetivos generales que persigue. En este sentido se marca como metas el desarrollo de un modelo de gestión de crisis, el impulso de la dimensión de seguridad en el desarrollo tecnológico, así como fortalecer la proyección internacional de España y promover una cultura de Seguridad nacional, dado que se trata de un proyecto compartido de todos y para todos.

En conjunto se puede decir que estamos ante una buena estrategia que constituye la piedra angular sobre la que deben asentarse las estrategias a niveles inferiores. Su éxito no residirá tanto en lo que dice como en su capacidad de movilización de los niveles inferiores para que estos aborden todas y cada una de las líneas de acción establecidos en ella.
Acceda al artículo completo del Instituto Español de Estudios Estratégicos
NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores

imagen

imagen