Las mujeres cobran menos, son más precarias y cuidan más

Hoy, 8 de marzo, es el Día Internacional de la mujer y la desigualdad de género no ha desaparecido, pese a los avances las mujeres aún tienen peores condiciones laborales, menor salario y asumen mayoritariamente las tareas del ámbito privado y familiar, por eso desde la economía feminista se proponen alternativas en pos de la igualdad.
Una mujer celebra el Día Internacional de la Mujer, en Managua (Nicaragua). EFE/Mario LópezUna mujer celebra el Día Internacional de la Mujer, en Managua (Nicaragua). EFE/Mario López

María López

Son muchos los ámbitos donde la mitad de la población no está igualmente representada. En el del empleo las mujeres no alcanzan puestos de responsabilidad, copan contratos parciales y temporales y sufren una brecha salarial de más del 20% en todos los ámbitos de actividad, también en los más feminizados.

La desigualdad tanto en el empleo asalariado como en quién recaen los trabajos de mantenimiento del hogar y el cuidado de personas (hijos, mayores o dependientes) ha obligado al feminismo, que tradicionalmente ligaba empleo y autonomía económica con igualdad de género, a pensar alternativas.

Distintas corrientes dentro de la economía feminista aportan miradas críticas sobre el mercado laboral o la importancia de los trabajos no remunerados, otras -las más rupturistas- consideran que la igualdad sólo es posible generando un nuevo sistema económico que no descanse en la acumulación de capital, tesis defendida por economistas como Amaia Pérez Orozco.

La posición intermedia, que se mueve en un marco de economía de mercado, busca redistribuir y dotar de valor al trabajo de cuidados, que invisible y no remunerado es considerado el soporte del sistema de producción.

Según esta visión, las mujeres se ven obligadas a asumir la mayoría de los trabajos que sostienen la vida (desde la reproducción hasta los cuidados y el hogar) lo que las vuelve menos competitivas en un mercado laboral que penaliza la maternidad y genera discriminación laboral.

En España, las cifras demuestran que siguen siendo las mujeres las que abandonan el empleo asalariado por volver al ámbito doméstico: un 7,05% de las mujeres están inactivas por cuidar niños mayores y dependientes, y un 19,26% más lo está por responsabilidades familiares, frente al 0,52% y el 1,68% de los hombres en los mismos casos.

También son mayoría entre las personas con contrato parcial las que mujeres que con hijos a su cargo, tanto si viven en pareja (29,6%) como si no (30,06%). Esta diferencia en la contratación se traduce en menor salario y una menor pensión, por lo que la situación de desigualdad se perpetúa en el tiempo.

Algunas propuestas consideran que sacando del ámbito privado esas tareas que son imprescindibles para el sostenimiento del sistema se crearán puestos de empleo a la vez que se avanzará en la equidad.

En este sentido se produjeron avances en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, donde se crearon los permisos de paternidad y se fomentó la conciliación. La ley de dependencia también ayudó a dignificar el trabajo de las (sobre todo) cuidadoras familiares.

Sin embargo, los recortes han provocado retrocesos porque al reducirse los servicios públicos son las mujeres quienes dejan el empleo para cuidar.

La reducción de la jornada laboral, la eliminación de los incentivos a la contratación parcial o los permisos de paternidad y maternidad iguales, intransferibles y obligatorios que impidan la discriminación laboral hacia las mujeres a causa de la maternidad son algunas de las propuestas que estudian las experta para reducir las desigualdades.

En el 8 de Marzo, la igualdad efectiva de las mujeres en el ámbito del trabajo, tanto el remunerado como el no remunerado, sigue siendo una asignatura pendiente. EFE