Las especulaciones rodean la estrategia de Mariano Rajoy

Mientras tienen lugar las negociaciones para formar Ejecutivo en España continúan los análisis sobre porqué Mariano Rajoy declinó acudir al debate de investidura y acerca del futuro del Partido Popular.
El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Rafa Alcaide
El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Rafa Alcaide

María López 

Una posible respuesta es que la sesión de investidura se habría asemejado más a una moción de censura, un primer paso para un pacto de la izquierda, que a un debate para formar Gobierno. Así lo sostiene el líder de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, en una entrevista.

Lo cierto es que el debate de investidura hubiese mostrado la soledad del presidente de Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en la Cámara Baja, una ponencia que se prometía especialmente dura al coincidir con el nuevo capítulo de la corrupción del PP en Valencia, al que ahora se unen los registros que investigan la posible financiación ilegal del PP madrileño.

Ahorrarse golpes innecesarios en una batalla perdida de antemano es sólo una de las explicaciones que se manejan, porque crecen las especulaciones sobre la estrategia de Rajoy.

En primer lugar se habló de que el presidente del Gobierno en funciones buscaba controlar el “tempo” forzando a Pedro Sánchez (PSOE) a presentarse como candidato sin tiempo para negociar, pero este objetivo no se cumple debido a que la fecha del debate depende del presidente del Congreso, el socialista Patxi López, cercano a Sánchez.

La segunda versión especula con que no se hubiese celebrado debate alguno porque el rey Felipe VI no propusiese candidatos, al carecer éstos de apoyos suficientes para gobernar. Una circunstancia insólita e insuficientemente legislada que habría presionado al PSOE en dirección a la coalición o a la abstención.

Partiendo de ese escenario hipotético, algunas informaciones sostienen que la designación de Sánchez ha provocado malestar del PP hacia la Corona, un enfado que niegan los dirigentes populares. La Casa Real, por su parte, destaca que el Monarca cumplió escrupulosamente con su mandato constitucional.

Más allá de especulaciones, la situación continúa bloqueada y la gobernabilidad es una incógnita. A los de Mariano Rajoy sólo les hacen guiños desde Ciudadanos, que sostiene un cuidado discurso en pos de la estabilidad. No así Pedro Sánchez, que se reúne hoy viernes con Mariano Rajoy, pero que no pretende llegar a acuerdos.

Desde el PP se reivindican como la fuerza que ganó las elecciones -y que reeditaría victoria electoral según el barómetro del CIS- mientras Mariano Rajoy insiste en que es “imposible que en España pueda haber un Gobierno que se califique como tal en contra del PP” y sin contar con este partido.

Los escándalos de corrupción hacen flaco favor a la formación en el delicado momento de las negociaciones, como ejemplifica la trama municipal investigada en Valencia, en la que están imputados, ahora investigados, el actual grupo municipal casi al completo, asesores y exconcejales. Sólo la excaldesa Rita Barberá, ahora senadora, se salva del marcaje judicial gracias a su aforamiento, según expertos. Las escasas explicaciones por parte de la dirigente popular y su ausencia en el Senado complican el discurso del PP, que se sabe dañado por los escándalos.

Al caso valenciano se sumaron ayer cinco nuevos registros en el marco del caso Púnica, donde ahora el juez Eloy Velasco investiga una posible financiación irregular del PP madrileño.

El liderazgo del partido es otra de las cuestiones que generan controversia.

Los medios especulan con el nombre de un posible sucesor -en la quiniela están marianistas como Soraya Saénz de Santamaría, el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, el Sanidad, Alfonso Alonso o Núñez Feijóo, pero también jóvenes figuras como Pablo Casado- aunque también coinciden en señalar que no existe una oposición organizada en contra de Rajoy.

Así, salvo discretas excepciones como la de la presidenta autonómica madrileña Cristina Cifuentes, que afirma que nadie es imprescindible, los populares cierran filas en torno a su líder y presumen de su cohesión interna frente a la división socialista. El futuro del PP queda así en manos de Mariano Rajoy. 

Por ahora los populares posponen el debate interno a la espera de que se resuelva la incógnita sobre el nuevo Ejecutivo, y tanto el Congreso Nacional, que debe reafirmar a Rajoy o nombrar a un nuevo líder, como los autonómicos y provinciales, se retrasarán presumiblemente hasta el próximo verano. EFE