Las claves de las elecciones legislativas de EEUU

Estas elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos no defraudaron. El número de personas registradas para votar batió un récord, así como el número de personas que votaron, el número de mujeres electas y el número de candidatos de la comunidad LGTBQ+ que figuraron en las papeletas. Los Demócratas tomaron el control de la Cámara de Representantes. Los Republicanos conservan el Senado.
Gayle Alberda, profesora de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Fairfield Gayle Alberda, profesora de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Fairfield

Gayle Alberda, profesora de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Fairfield (Connecticut, EEUU)

 

La clave más importante, en mi opinión, fue la cifra récord de voto y participación. En comparación con las últimas legislativas de 2014, el entusiasmo entre los electores se elevó aproximadamente un 20 % en los días previos a la jornada electoral. Muchos estados permitieron el voto anticipado y hubo más de 8 millones de personas que ejercieron su derecho por esa vía.

Mientras continúa el recuento, los primeros análisis indican que en estos comicios participaron 30 millones de electores más que hace cuatro años. Es un dato importante porque tradicionalmente estas elecciones de mitad de mandato en EE.UU. han contado con cifras de participación más bajas. Estos incrementos sugieren que los votantes están más comprometidos y entusiasmados y la pregunta que se plantea ahora es si el compromiso y entusiasmo continuará hasta las elecciones presidenciales de 2020.

Los resultados de los comicios legislativos de este año han alcanzado un número sin precedentes de mujeres en la Cámara de Representantes de EE.UU. Más de 100 ocuparán un asiento en la Cámara en enero de 2019, rompiendo así el récord previo de 1992.
De acuerdo con el Centro para las Mujeres y Políticas de EEUU (Center for American Women and Politics), 28 de ellas ocuparán estos cargos por primera vez. Hubo muchas primeras veces: Arizona y Tennessee eligieron a su primera mujer representante en el Senado. Texas ha enviado a su primera mujer latina a la Cámara de Representantes. Connecticut ha hecho lo mismo con la primera mujer afroamericana en esta institución. En Michigan y Minnesota ganaron las primeras mujeres musulmanas un escaño en el Congreso. Y las primeras indígenas en incorporarse a esta misma cámara triunfaron en Kansas y Nuevo México.
Un total de nueve mujeres se han convertido en gobernadoras de sus estados, siendo la primera vez que sucede en Dakota del Sur. Según las encuestas a pie de urna, las mujeres supusieron la mayoría del electorado y en 2020 continuarán jugando un papel protagonista en los comicios.

Hablando de primeras veces, más de 240 candidatos LGTBQ+ ganaron sus primarias en 2018. Los votantes de Colorado dieron el triunfo al primer gobernador abiertamente homosexual. La gobernadora demócrata Kate Brown, que fue la primera lesbiana declarada en ganar dicho puesto en 2015, fue reelegida, y también se eligió la primera senadora LGTBQ+, Tammy Bladwin. En New Hampshire dos mujeres transgénero, Gerri Cannon y Lisa Bunker, ganaron. En este estado también resultó electo el primer congresista gay y en Kansas se votó a una lesbiana para el Senado. Todo esto hace de las legislativas de 2018 unos comicios históricos.

Tradicionalmente, el partido en el gobierno ha perdido escaños en las elecciones de mitad de mandato. Sucede porque se celebran en el momento central de su gestión al frente de la Administración y es la primera oportunidad para que los votantes se expresen en las urnas a favor o en contra del partido presidencial. Los republicanos mantienen el control del Senado, pero los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes. Solamente necesitaban 23 escaños para lograrlo, pero superaron este número.

Los republicanos se hicieron con dos asientos en el Senado, Misuri e Indiana, y mantuvieron otros tantos necesarios como el de Texas. El senador republicano Ted Cruz ganó allí al demócrata Beto O’Rourke, aunque con un estrecho margen del 2 %. En anteriores elecciones, los republicanos ganaron ese escaño del Senado por más del 10 %, incluida la última victoria de Cruz, en 2012, con una ventaja del 16 %. Texas es un estado sólidamente republicano, pero con la derrota por la mínima de O’Rourke, será un territorio a observar en 2020.

Los demócratas mantuvieron el escaño en el Senado por Ohio, un estado que en 2016 votó por Trump, también a tener en cuenta de cara a las presidenciales.

A partir de enero de 2019 habrá un Poder Legislativo dividido en Estados Unidos. Esta situación ha supuesto, generalmente, una dificultad mayor para que el presidente logre sus pretensiones políticas. Por ejemplo, siendo la asistencia de la sanidad pública un asunto de importancia, si no el más relevante para los votantes en estos comicios, los Republicanos tendrán mucho más difícil derogar el “Obamacare” con una Cámara de Representantes dominada por el Partido Demócrata.

¿Qué significa todo esto? Los demócratas ahora tienen la facultad de frenar las acciones del presidente Donald Trump con su control de la Cámara. Dicho esto, los republicanos aún mantienen el control del Senado. Cualquier proyecto de ley lo deberán aprobar ambas cámaras. Por lo tanto, veremos más propuestas de ley de carácter bipartidista en los próximos dos años.

Independientemente de si el motivo por el que los votantes acudieron a las urnas fuera una preocupación, un candidato, la intención de apoyar a Trump o de votar contra él, los ciudadanos han dejado con su elección nuevos escenarios sin precedentes. Con una estrecha victoria en Texas, Ohio de nuevo demócrata y Florida más republicana, las de 2020 serán unas elecciones emocionantes.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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