Las claves de la ofensiva islamista en Irak

La guerra relámpago de las milicias del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) ha conseguido llegar hasta las puertas de Bagdad, poniendo en evidencia las debilidades del primer ministro Nuri al Maliki y alineando a Estados Unidos e Irán frente a los islamistas.
Hombres armados caminan por una calle de Faluya, al oeste de Irak, el 10 de febrero de 2014. Las ciudades iraquíes de Ramadi y Faluya fueron escenariHombres armados caminan por una calle de Faluya, al oeste de Irak, el 10 de febrero de 2014. Las ciudades iraquíes de Ramadi y Faluya fueron escenario de fuertes enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y grupos radicales, aliados a su vez con tribus suníes. EFE/Archivo/Ahmed Jalil

Jesús R. Martín

La “blitzkrieg” lanzada por las milicias del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) ha conseguido en cuestión de días llegar casi hasta las puertas de Bagdad.

Las todavía leales fuerzas armadas del primer ministro Nuri al Maliki han acumulado una serie de derrotas en cadena, entre cuantiosas deserciones y la negativa de sus soldados a plantar cara a los yihadistas. Con ayuda de voluntarios, las fuerzas regulares se han visto obligadas a luchar por el control de la localidad de Baquba, capital de la multiétnica gobernatura de Diyala, a tan solo cincuenta kilómetros al noroeste de Bagdad.

En su avance durante la última semana en Irak, los islamistas de la bandera negra han atacado y conquistado gran parte de la provincia de Nínive, incluida su capital, Mosul, que es la segunda ciudad del país; la ciudad de Tikrit, cuna de Sadam Husein; la refinería de Baiji, la mayor de Irak; la mayoría del distrito de Tel Afar; y diversas comarcas de las provincias de Saladino, Diyala y Kirkuk.

El ímpetu de las milicias del EIIL, según múltiples y gráficas evidencias, se ha visto acompañado de masivas ejecuciones sumarias. 

La manifiesta incapacidad del Gobierno de Irak para defender la integridad de su territorio está provocando la extraña y simultánea movilización a su favor de Irán y Estados Unidos. Mientras que Washington protagoniza una epidemia de reproches entre republicanos y demócratas ante lo que algunos analistas califican como un Vietnam 2.0.

1.- Puzzle y cisma 

La fundación del estado moderno de Irak, con la responsabilidad de Gran Bretaña como poder colonial, no tuvo en cuenta la decisiva necesidad de integrar desde un principio a todos sus grupos étnicos y religiosos bajo un mismo reino hachemita. Con una incapacidad manifiesta para superar el visceral y reiterado cisma dentro del Islam entre suníes y chiíes. 

Este fracaso de vertebración nacional ha creado una turbulenta y recurrente historia de marginación y conflicto, en la que se han llevado la peor parte tanto los chiíes como los kurdos.

La monarquía terminó con un golpe militar, secular y nacionalista, como el protagonizado por Nasser en Egipto. Y el régimen de Sadam Husein no hizo más que preservar y explotar todas esas divisiones. Durante la dictadura, los suníes de Irak a pesar de su carácter minoritario terminaron por ocupar un lugar de privilegio. 

Tendencia que ha experimentado un giro copernicano durante los últimos años, con la mayoría chií ejerciendo un papel dominante y excluyente a través del gobierno de Nuri Al Maliki, primer ministro y comandante en jefe de las fuerzas armadas iraquíes desde 2006.

Tras la retirada de Estados Unidos en 2011, los suníes se han considerado cada vez más discriminados y agraviados, con puntuales episodios de rebeldía. Este resentimiento ha culminado en la ofensiva de esta semana, junto a la convergencia entre yihadistas y fuerzas tribales suníes contra el gobierno de Al Maliki.

2.- ¿Qué es el EIIL? 

El Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) es un grupo fundamentalista suní, con más de 15.000 efectivos según algunas estimaciones, que ha conseguido unir fuerzas y crear un frente que abarca desde Irak hasta Siria. 

Su ambición es instaurar un emirato islamista y llegar a liberar Al Andalus. Sus inicios se remontan al mes de abril de 2013, como un fuerza nacida al calor de Al Qaeda en Irak. Desde entonces, se ha separado de Al Qaeda para convertirse en un grupo armado con especial atractivo para jóvenes yihadistas internacionales.

Su líder es Abu Bakr al-Bagdadi, del que se sabe más bien poco por razones de seguridad. Se supone que nació en Samarra, al norte de Bagdad, en 1971 y que tras convertirse en clérigo de una mezquita local se unió a la insurgencia formada tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2003.

En esa lucha, caracteriza por el asesinato de chiíes y cristianos, fue subiendo escalones hasta convertirse en 2010 en el cabecilla de Al Qaeda en Irak. Se le considera como un comandante capaz con cierto talento táctico, como ha demostrado en los combates desarrollados en Siria. El grupo fue capaz en marzo de 2013 de conquistar la ciudad de Raqqa, la primera capital provincial siria en caer bajo el control de la insurgencia. Además de expandirse por toda la frontera con Turquía.

En enero de 2014, el EIIL también empezó a explotar las crecientes tensiones entre suníes y chiíes de Irak para abrirse paso en la conflictiva provincia de Anbar. 

Conocido por no tomar prisioneros, secuestrar occidentales y perpetrar toda clase de crímenes de guerra, el Estado Islámico de Irak y Levante se ha ganado una merecida reputación de brutalidad en las zonas que controla. Hasta el punto de que Ayman Zawahiri, el actual líder de Al Qaeda, les ha criticado por sus tácticas de violencia indiscriminada.

3.- El dinero no es un problema 

Inicialmente, para hacer posible su lucha en Siria, el EIIL se financiaba a través de generosa donaciones procedentes de los Estados del Golfo, particularmente Kuwait y Arabia Saudí. En la actualidad,  ha ampliado sus ingresos al controlar pozos petrolíferos al este de Siria, junto a otros negocios vinculados a sus victorias sobre el terreno como el tráfico de antigüedades.

Algunos cálculos estiman que el EILL disponía en sus arcas de unos 900 millones de dólares antes de la captura de Mosul en este mes de junio de 2014. Este margen de maniobra financiero se habría multiplicado hasta llegar a los 2.000 millones de dólares después de saquear la delegación del banco central de Irak en Mosul, la segunda ciudad del país.

Además, sus perspectivas de futuros ingresos han aumentado al sumar el control de pozos petrolíferos en el norte de Irak, un país que posee las quintas mayores de reservas de crudo en el mundo estimadas en 143.000 millones de barriles y que en el mes de mayo alcanzó una producción de 2,58 millones de barriles diarios.

Irak también dispone de unas fuerzas armadas y cuerpos de seguridad organizados por Estados Unidos con 930.000 efectivos, incluidos 270.000 militares.

4 .- El salto de Siria a Irak 

En Siria, las fuerzas del Estado Islámico de Irak y Levante han mantenido continuos y letales enfrentamientos con otras facciones que luchan contra el régimen de Damasco.

Hasta el punto de haber conseguido que toda clase de rebeldes -desde la filial más “moderada” de Al Qaeda en Siria, Jabhat al-Nusra, hasta grupos con respaldo occidental como el Ejercito Libre Sirio- hayan unido fuerzas contra el EIIL. 

Esta ofensiva conjunta habría conseguido llevarse por delante varios de los reductos que estos virulentos yijadistas mantenían en el norte de Siria. Y de hecho, en la localidad de Raqqa, se supone que los miembros del EIIL controlan solamente un edificio.

Además de haber perdido casi todos los puestos fronterizos que controlaban en Turquía y su cuartel general en la mitad rebelde de Aleppo, la mayor ciudad de Siria.

En cualquier caso, la incursión en Irak habría multiplicado la vulnerabilidad del EIIL en Siria. Además, en este afán de expandir sus actividades por todo el Levante, se baraja la hipótesis de un tercer frente en Líbano, dentro de los ataques y contraataques registrados por facciones aliadas con los bandos enfrentados en la guerra civil de Siria.

En última instancia, la brutal lucha librada por el EIIL en Siria habría beneficiado al régimen de Damasco, entre sospechas de un tácito pacto de tolerancia. Con todo, la ofensiva en Irak también supone un peligro adicional para el régimen sirio, ya que hasta ahora ha utilizado la ayuda de miles de voluntarios chiíes de Irak.

Estos paramilitares estarían retornando a casa ante el avance de EIIL, lo que multiplicaría la dependencia de Damasco con respecto a otras fuerzas como Hizbula.

5 .- La extraña alianza entre Estados Unidos e Irán 

Estados Unidos e Irán -pese a no tener relaciones diplomáticos y haber mantenido hasta ahora un pulso estratégico en múltiples frentes, incluido el de la proliferación nuclear- comparten intereses a la hora de combatir la ofensiva del EIIL en Irak. 

Aunque la Casa Blanca ha planteado renovados contactos con Teherán sobre la crisis en Irak, la Administración Obama ha insistido en que no piensa coordinar ninguna acción militar con las autoridades de Irán. El Pentágono se ha limitado al despliegue de 275 efectivos para proteger intereses americanos en Irak y ha enviado al portaaviones “George H.W. Bush”, con su correspondiente grupo de combate, hasta el Golfo Pérsico.

La Casa Blanca insiste en que cualquier uso de la fuerza dependerá de que el gobierno de Irak aplique reformas políticas y termine con las actuales tensiones sectarias, apostando por ofrecer ayuda de inteligencia a los militares iraquíes o buscar el respaldo de aliados regionales.

Irán, por su parte, como país baluarte de los chiíes ha despachado a Irak a un general de su fuerza de élite Al-Quds con la misión de aconsejar a las fuerzas de Al Maliki en la defensa de Bagdad.

A pesar de informaciones sobre el envío de tres batallones que forman parte de los guardianes de la revolución, el presidente de Irán, Hasan Rohani, ha desmentido esa escalada: “Vamos a apoyar y asesorar de todas las maneras posibles a nuestro vecino Irak, pero no nos han pedido una participación militar, que tampoco está en discusión”.

6 .- Pulso político en Washington 

El riesgo de que Irak se desintegre como estado unitario ha provocado un pulso político en Washington plagado de reproches y un desgaste en el respaldo público a la gestión internacional del presidente Obama.

En el debate sobre “quién perdió Irak”, los republicanos han sido especialmente críticos en la forma en que la Administración Obama ha manejado la posguerra con una precipitada retirada de las fuerzas del Pentágono. Sin que falten reproches generalizados por parte de los conservadores a toda la política exterior de Estados Unidos durante los últimos seis años. 

Según ha escrito esta semana el ex vicepresidente Dick Cheney en el Wall Street Journal con tono churchiliano: “Casi nunca un presidente de Estados Unidos se ha equivocado tanto con respecto a tantas cosas a expensas de tantos”.

El Congreso se mantiene profundamente divido sobre una nueva ofensiva militar del Pentágono en Irak. Incluso, los legisladores que autorizaron al presidente Bush el uso de la fuerza contra Sadam Husein en 2002, ahora han expresado grandes dudas sobre la efectividad de ataques aéreos limitados.

El único consenso en Washington sobre Irak se limita a descartar la opción de que solados americanos vuelvan a luchar en un país con una violencia sectaria sin tregua durante los últimos 1.500 años.

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