Lady Di, 20 años con la duda

En el vigésimo aniversario del fallecimiento de la Princesa Diana, nuevos detalles sobre el fatídico accidente y posterior funeral traen de vuelta al ojo del huracán a una de las figuras más recordadas de la realeza británica.
  • La Princesa Diana asiste a una cena de gala en el edificio del Parlamento en Budapest, Hungría, el 7 de mayo de 1990. EFE/EPA/LAJOS SOOS HUNGARY OUTLa Princesa Diana asiste a una cena de gala en el edificio del Parlamento en Budapest, Hungría, el 7 de mayo de 1990. EFE/EPA/LAJOS SOOS HUNGARY OUT
  • Diana Gales 2Diana, Princesa de Gales y el Príncipe Carlos, se sientan en un carruaje en Bugac, a 119 kms al sureste de Budapest, Hungría, el 09 de mayo de 1990. .EFE/ EPA / LASZLO VARGA
  • La Princesa Diana asiste a una cena de gala en el edificio del Parlamento en Budapest, Hungría, el 7 de mayo de 1990. EFE/EPA/LAJOS SOOS HUNGARY OUT
  • Diana Gales 2

“Nadie que haya conocido a Diana la olvidará jamás” sentenció Isabel II durante el funeral de Lady Di. Ahora, 20 años después, una emotiva carta de la Reina de Inglaterra ve la luz: “las emociones todavía están mezcladas, pero todos hemos pasado por una experiencia muy mala”, confiesa la monarca a lo largo de la misiva.

“Si me ocurre algo, no tengas la menor duda de que ha sido el duque de Edimburgo”, confesó Lady Di a Al Fayed en su último verano con vida, según ha revelado Concha Calleja, autora del libro “Diana. Réquiem por una mentira”.

Sobre su boda con el príncipe Carlos, una de las confesiones de la princesa recogidas en el documental “Diana en sus propias palabras” es esclarecedora: “fue uno de los peores días de mi vida”.

 

Nora Cifuentes

Cuando el 31 de agosto de 1997, Diana Frances Spencer, más conocida como Lady Di, falleció en un accidente de coche, el mundo entero se conmocionó.

Antes de ese trágico acontecimiento, Diana siempre había estado en el foco mediático: su matrimonio con el príncipe Carlos de Inglaterra y el posterior divorcio, sus idas y venidas con amantes varios, sus problemas personales y presuntos intentos de suicidio.

Todo en torno a su figura, unido a su obra y carisma, hicieron de su vida una cuestión pública.

Un mito que no fue enterrado con ella, sino que creció, ensalzando a la persona de Lady Di. Desde entonces, los misterios y rumores en torno a su defunción y funeral, han mantenido vivo el recuerdo de una princesa sobre la que, veinte años después de habernos dejado, siguen arrojándose nuevas informaciones.

Princesa con sangre azul

Antes de ser princesa, Diana ya era noble. Hija del VIII conde de Spencer, John, fue él quien se quedó su custodia y la de su hermano tras el divorcio con la madre de ambos, Frances Roche.

Posteriormente, John se casó con Raine McCorquodale, condesa de Darthmouth. Los niños nunca llegaron a vivir con su madrastra.

Durante su etapa estudiantil, asistió a la Silfield Kings Lynn y a la Riddlesworth Hall en Norfolk, así como a la West Heath Girls’ School en Sevenoaks, Kent. A los 16, estudió en Alpin Videmanette, subsede de la escuela en Rougemont, Suiza.

Todos estos centros fueron escuelas femeninas y/o elitistas. La joven noble destacaba en natación y buceo, pero deseaba ser bailarina, por lo que tomó clases de danza temporalmente.

No tenía ni si quiera 17 años cuando se mudó a un apartamento en la zona londinense de Kensington, donde trabajó en el jardín de infancia de Pimlico y residió hasta el momento de su boda real, en 1981.

Es destacable el lado filántropo de esta icónica figura, cuya participación en obras benéficas no cesó hasta su muerte: Diana colaboró, entre otros, con la “Royal School for the Blind” (Real Escuela para Ciegos); la “British Deaf Association” (Asociación Británica para Sordos); “Help the Aged” (Ayuda a la Tercera Edad); el “Malcolm Sargent Cancer Fund for Children”; el “British Red Cross Youth” (Cruz Roja Británica de la Juventud); o la “National Children’s Orchestra”.

Lady Di conoció al Príncipe Carlos de Gales en el verano de 1965 en el Palacio de Sandringham, pero no fue hasta que la joven tenía 19 años que el idilio entre ambos comenzó en el Palacio de Balmoral. Carlos era 13 años mayor que Diana.

La pareja contrajo matrimonio en la Catedral de San Pablo, Londres, el 29 de julio de 1981. Curiosamente, era la primera mujer inglesa en contraer matrimonio con el heredero al trono británico en 300 años. La última en hacerlo, Lady Anne Hyde, contrajo matrimonio con James II, de quien la propia Diana era descendiente.

Matrimonio tan real como acabado

Aunque la Princesa de Gales se convirtió en todo un icono para la sociedad británica, que la imitaba en moda y estética, y la mantenía siempre en el foco mediático, tiempo después se descubrió que su idílico matrimonio no fue tal.

“Fue uno de los peores días de mi vida”, es la confesión que acaba de ver la luz en el documental “Diana in her own words” (Diana en sus propias palabras), emitido por Channel 4, y que recoge diversas grabaciones de la princesa, en conversación con su entrenador de voz, Peter Settelen.

Pese a todo, Lady Di confesó en esas grabaciones que ella “quería desesperadamente que funcionara el matrimonio”, y que “amaba” a su esposo.

Un año después de las nupcias, en 1982, Diana dio a luz al primer hijo del matrimonio: el Príncipe Guillermo, siguiente en la línea de sucesión al trono británico, tras Carlos. El segundo hijo de la pareja, Enrique, nació en 1984.

Las distintas biografías discrepan sobre si la crisis matrimonial comenzó tras este segundo nacimiento, o si lo hizo años después, en 1986 o en sus vacaciones veraniegas de 1987 en Mallorca. En este año, Lady Di tuvo un presunto intento de suicidio, que no fue el único, según desveló posteriormente el “Daily Mail” en 1992.

Fuera como fuere, en 1989, cuando parecían haberse reconciliado, la publicación de unas fotos de Diana junto a un amigo íntimo generó un nuevo distanciamiento. En 1992, se anunció la separación “amistosa” de los dos cónyuges.

La relación adúltera de Carlos con Camilla Parker-Bowles, o la infidelidad de Diana con James Hewitt, fueron algunas de las muchas razones del fin de un matrimonio que, pese a todo, seguía escondiendo muchos secretos.

Cuando la princesa confesó esto último en una entrevista de la BBC, donde comentó sus dudas sobre la capacidad del príncipe para gestionar la corona, la reina Isabel II les aconsejó el divorcio.

Se produjo en 1996. Diana tuvo una compensación económica, perdió el tratamiento de alteza real, pero podía mantener el de princesa de Gales, seguir residiendo en el palacio londinense de Kensington, y tener libre acceso para ver a sus hijos, Guillermo y Enrique.

La falta de vida sexual, fue otra de las causas de la ruptura, según se desvela en el documental de Channel 4: “Yo me daba cuenta de que lo nuestro era raro. En los primeros años, hacíamos el amor una vez cada tres semanas. Aunque la iniciativa nunca venía de él. Con el tiempo esa chispita se fue apagando, y yo diría que hace siete años que no tenemos nada”, confesaba la princesa a su instructor en una grabación.

En otra de ellas, hablaba de los problemas de salud derivados del fallido matrimonio y su relación con la familia real: “Podría haberme entregado al alcohol, eso hubiera sido lo obvio. Podría haber sido anoréxica, eso hubiera sido aún más obvio, pero me decidí por lo más discreto” decía, en referencia a la bulimia.

Mito para la eternidad

El final definitivo del matrimonio no terminó con la popularidad de Lady Di, a la que la prensa siguió en todos su pasos. Un año después de divorciarse, en 1997, salió a la luz su relación con el empresario Dodi Al Fayed.

Poco después de esa filtración, el 31 de agosto de 1997, Diana falleció en París tras sufrir un accidente de tráfico en el túnel de la Plaza de Alma.

Su amado Dodi murió junto a ella, así como el chófer Henri Paul. El único superviviente, el guardaespaldas Trevor Rees-Jones, quedó con la secuela de una amnesia parcial de la que se recuperó más tarde.

Cuando en su funeral, Isabel II dijo que “nadie que haya conocido a Diana la olvidará jamas”, se la tildó de fría. Ahora, 20 años después, una carta de la monarca en la que habla sobre el trágico suceso ha sido subastada, y algunas de sus líneas rezan lo siguiente: “las emociones todavía están mezcladas, pero todos hemos pasado por una experiencia muy mala”.

El paso del tiempo no ha enterrado el recuerdo de Diana junto a ella, y los rumores y misterios en torno a su muerte todavía siguen generando expectación.

En mayo de este mismo año vio la luz el libro “Qui a tué Lady Di?” (¿Quién mató a Lady Di?) escrito por los franceses Jean-Michel CaradecŽh, Pascal Rostain y Bruno Mouron.

Entre otros detalles, el libro desvela datos sobre el coche que sufrió el accidente, propiedad del Hotel Ritz, en el que la princesa se hospedaba en París, que ya había sufrido otro accidente meses antes, en el que había dado varias vueltas de campana.

Dicho accidente no fue el único, según desveló el dueño original del vehículo, un Mercedes S280, a los autores del libro, explicando que más de dos años antes, en enero de 1995, el vehículo fue robado y tuvo otro accidente, también con vueltas de campana.

El seguro calificó como “siniestro total” el automóvil, pero poco después se autorizó su reparación y venta.

Una información que se respalda con lo que Karim Kazi, exchófer del hotel, reveló en un documental: “teníamos miedo de usarlo a cualquier velocidad. Le dije a mi jefe que teníamos que venderlo”, confesó haber dicho a su superior meses antes del accidente.

Otro libro, “Diana. Réquiem por una mentira”, de la periodista española Concha Calleja, sostiene la teoría de que el príncipe Guillermo sabía que Diana fue incinerada y enterrada con los Spencer en la iglesia Santa María la Virgen, y que el féretro iba vacío en el funeral, en lugar de haber sido sepultada en la mansión familiar de Althorp.

“Acompañaban una caja de madera sin restos porque Diana ya estaba enterrada en la cripta familiar de su padre. Puro escaparate. Y un insulto para los que la amaban”, dijo la escritora en una entrevista para el diario digital español “El Confidencial”.

Según Calleja, los hijos de Lady Di,Guillermo y Harry, así como la esposa del primero, Kate Middlenton, saben la verdad “la prueba más contundente es que visitaron la iglesia Santa María la Virgen, un día antes de su boda”.

La autora del libro va más allá en su entrevista con el medio y, en la misma línea que los escritores de “Qui a tué Lady Di?”, teoriza sobre el asesinato: “Diana era incómoda en Inglaterra” dice, y asegura que “nadie se cree que el conductor que llevaba el coche, al que le acababan de dar el carné de piloto de vuelo, fuera un alcohólico que estrelló el vehículo”.

Pero Calleja va más allá, y cita las que, según ella, fueron las palabras de Diana a Mohamed Al Fayed, el rico empresario padre de Dodi, aquel último verano: “Si me ocurre algo, no tengas la menor duda de que ha sido el duque de Edimburgo”.

Esta suposición parece ir en consonancia con lo que la biógrafa real, Ingrid Seward, desveló en el festival literario de Henley (al oeste de Londres) que tuvo lugar el mes de septiembre de 2016: “En el funeral, el príncipe Carlos estaba extremadamente nervioso porque era el enemigo número uno. Él pensó ‘si alguien saca un arma y me dispara, eso es todo'”.

Para Calleja, “Diana hacía sombra a cualquiera de la casa real”. Hoy, 20 años después de su muerte, todas esas sombras que rodearon de enigmas a Lady Di, parecen destaparse un poco más y arrojar algo de luz en torno a su eterno misterio. EFE/REPORTAJES

 

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