SIRIA CONFLICTO

La tregua hace aguas en Alepo

Los combates se han reanudado en Alepo, lo que ha supuesto el fin del alto el fuego declarado el 13 de diciembre en esta ciudad del norte de Siria, donde tampoco se ha producido la salida de los rebeldes y civiles de la zona asediada, que estaba prevista para 24 horas después.
Soldados sirios,  apostados  en un edificio, preparados  para combartir a grupos armados en Alepo (Siria).EFE/EPA/STRSoldados sirios, apostados en un edificio, preparados para combartir a grupos armados en Alepo (Siria).EFE/EPA/STR

Susana Samhan

Los enfrentamientos son intensos entre los efectivos gubernamentales y facciones rebeldes e islámicas en los puntos de contacto entre los barrios controlados por las autoridades y los que están en poder de la oposición, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Rusia anunció el 13 de diciembre el cese de las operaciones de las fuerzas armadas sirias tras lograr un acuerdo de alto el fuego para la salida de los combatientes rebeldes de Alepo.

Estaba previsto que la evacuación comenzara a las 05.00 hora local (03.00 GMT), e incluso los autobuses para transportar a los insurgentes y civiles fuera de la localidad se habían posicionado en el barrio de Al Ramusa, en el sur y adyacente a la parte asediada de Alepo donde están los rebeldes, pero tuvieron que retirarse.

Varias fuentes opositoras consultadas por Efe culparon a las milicias iraníes, que respaldan al Gobierno de Damasco, de obstruir la evacuación.

El coordinador de las facciones rebeldes de Alepo, Abdelmoneim Zeinedín, precisó que Irán no quiere aplicar el pacto para una evacuación a menos que se incluyan algunas cláusulas especiales referentes a “los intereses chiíes en relación a Fua y Kefraya”, dos pueblos de mayoría chií cercados por grupos islámicos e insurgentes.

El portavoz del opositor Consejo de la Provincia de Alepo Libre, Abu Zaer al Halabi, cuyo organismo se encarga de la administración de las zonas dominadas por los insurgentes, precisó a Efe que “las milicias iraníes quieren sacar a los heridos y enfermos de Fua y Kefraya”.

Dichas localidades están ubicadas en la vecina provincia de Idleb y está rodeadas por el Frente de la Conquista del Levante (exfilial siria de Al Qaeda) y otros grupos.

Según el Observatorio, han sido las autoridades sirias quienes han evitado la aplicación del pacto forjado entre Rusia y Turquía para una evacuación por no haber sido consultadas sobre el mismo.

La ONG agregó que otro de los motivos es que entre los rebeldes hay unos 250 guerrilleros extranjeros que las autoridades sirias quieren detener e investigar; así como el hecho de que el ejército considere que no recibe nada a cambio con este acuerdo, ya que estaba a punto de tomar totalmente el área insurgente.

Y es que hace dos días las autoridades sirias anunciaron que controlaban el 98 % del este de Alepo, que antes estaba completamente dominado por los opositores.

Un cabecilla del rebelde Movimiento Nuredín al Zinki, Yaser Yusef, afirmó a Efe que el acuerdo de alto el fuego y la evacuación fue pactado solo con Rusia: “Hay que recordar que el acuerdo fue alcanzado entre Rusia y los revolucionarios, no incluye a Irán y, desde dentro, (Bachar) al Asad no tomó ninguna decisión”.

Sea como fuere, ninguna parte ha dado por cerrada la posibilidad de que finalmente se produzca una evacuación de los combatientes y los civiles que lo deseen hacia regiones del oeste de la provincia de Alepo o la vecina Idleb. “Es un tema que va a depender de Rusia”, subrayó Yusef.

De hecho, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha expresado su confianza en que la situación en la parte oriental de Alepo “se resolverá en los próximos dos o tres días” y señaló que en este tiempo los guerrilleros “cesarán su resistencia”.

Entretanto, los civiles atrapados en los tres kilómetros cuadrados del sureste de Alepo que quedan bajo dominio opositor viven con angustia el regreso de las hostilidades.

De acuerdo a datos del Observatorio, unas 15.000 personas iban a abandonar Alepo, de las que 5.000 eran insurgentes y 10.000 civiles, entre los que hay familiares de combatientes. EFE

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