La suspensión de Rousseff y un golpe de timón a la geopolítica regional

La suspensión por al menos seis meses de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, supondrá un verdadero golpe de timón en la geopolítica regional, que separará al país del bloque "bolivariano" al que estuvo alineado en los últimos trece años.
La mandataria brasileña Dilma Rousseff. EFE/Archivo/Fernando Bizerra Jr.
La mandataria brasileña Dilma Rousseff. EFE/Archivo/Fernando Bizerra Jr.

 

Eduardo Davis

Tras la decisión del Senado de someter a Rousseff a un juicio político con miras a su destitución, el vicepresidente, Michel Temer, gobernará Brasil durante los próximos meses y tal vez hasta el 1 de enero de 2019, si la mandataria finalmente pierde su cargo.

A diferencia de Rousseff y su padrino político y antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, que han coqueteado con la izquierda regional, a Temer le guía un pensamiento conservador y antagónico de los movimientos que se identifican como “bolivarianos”.

Una pauta sobre lo que se puede esperar en la política exterior de Brasil a partir de ahora la dio el senador Romero Jucá, presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer.

Según dijo Juca en un reciente encuentro con corresponsales extranjeros, sólo los gobiernos del arco “bolivariano” creen que en Brasil ha habido un “golpe de Estado”, como sostiene Rousseff.

 

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