La supervivencia de una startup pasa por el apoyo de todos

Comencemos por el principio. El término startup, aunque parezca que haya sido recién creado, se refiere a un fenómeno que comenzó hace más de tres décadas, con la aparición de empresas digitales y compañías brutales que cambiaron el concepto del emprendimiento. Piensa en Apple, o en Google. Ellas también fueron startups en su momento.
Jorge Dobón, CEO de Demium Startups.Jorge Dobón, CEO de Demium Startups.

Jorge Dobón, CEO de Demium Startups

 

Aunque esos nombres sean probablemente dos de los más famosos de la historia reciente del mundo corporativo, los empresarios y los emprendedores debemos tener en cuenta que no todo el monte es orégano, y que existen miles de casos previos en los que mejor fijarse para aprender de los fracasos.

En España, el número de proyectos independientes y de emprendedores no ha parado de crecer. A finales de 2017 se cifró en 3.258 el número de startups y la fiesta no para.

Sin embargo, la gran mayoría de estas empresas ya no existirán dentro de tres años. Según las estadísticas, entre el 60 % y el 90 % de las startups fracasan antes de cumplir su tercer aniversario.

Aunque cada empresa sea un caso diferente, al observar los motivos por los que cierran la mayoría de ese tipo de compañías de nueva creación (más disruptivas, más dinámicas) se pueden encontrar una serie de factores comunes.

Un estudio realizado por la consultora CB Insight, para el cual se examinaron más de 100 textos en los que diversas compañías anunciaban su cierre, concluye que existen tres causas comunes en la mayoría de casos por las que una startup fracasa: no conocer las necesidades del mercado, la falta de liquidez y el desacierto a la hora de conformar el equipo de trabajo.

En Demium hemos tenido mucha suerte, pero también hemos trabajado mucho y muy duro. Aunque sólo tenga 29 años, comencé a emprender con 20 y creedme, no he tenido mejor escuela que el mundo real de los proyectos reales.

El motivo más común en el fracaso de una startup es el desconocimiento por parte de la compañía de las necesidades actuales del mercado. Algo que suele ser fruto de la inexperiencia a la hora de emprender y se encuentra en el 42 % de las catástrofes corporativas de pequeñas nuevas empresas.

Otro aspecto mortal es el dinero. La financiación es el segundo mayor causante de cierres y liquidaciones. Dada la alta tasa de mortalidad de las startups durante los primeros años, los canales tradicionales de financiación no suelen atreverse a invertir en nuevos proyectos, por lo que conseguir inversores suele ser una tarea que se le atraganta a muchas compañías. Como país, deberíamos reconsiderar quién genera empleo en España y el sector bancario debería apostar más por nosotros.

Finalmente, en el podio de motivos fatídicos se encuentra el desacierto a la hora de conformar el equipo de trabajo. Esto, que a priori puede parecer de menor importancia, causa el 23 % de los fracasos de las empresas emergentes, pues muchos emprendedores no le dan la importancia que deberían a la tarea de reunir el equipo idóneo.

Dados estos tres motivos, todo aquel emprendedor o persona con esa misma intención debe entrever que si bien el futuro está en crear tu propio negocio, es fundamental contar desde el inicio con la ayuda y el asesoramiento adecuado.

Las incubadoras son clave para la superviviencia de las startups. Las empresas creadas desde la incubadora Demium, con actividad en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Málaga, y próximamente en Londres, tienen una tasa de supervivencia del 78 %.

Desde que comenzamos nuestra andadura en 2013, contamos con 35 empresas activas de las 44 creadas, un 78 % de éxito. Nuestro crecimiento apunta a que antes de 2020 contaremos con 140 empresas y más de 10 sedes en todo el mundo.

Nuestro enfoque se centra en encontrar a la persona correcta para liderar el proyecto correcto, de acuerdo con una idea testeada en otros mercados.

Cuando uno empieza un negocio desde cero, debe escuchar las voces de la experiencia. Ahí es donde comienza el papel fundamental de las incubadoras para hacer que las startups sobrevivan.

Detectar una buena oportunidad de negocio es importante, pero el asesoramiento de quién ya conoce las mieles del fracaso es primordial. Poder contar en tu equipo con mentores que ya han vivido en sus propias carnes la experiencia de emprender y conoce los fallos a evitar, es un valor añadido frente a la competencia.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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