La salud del Rey y el caso Noós deterioran la imagen de la Monarquía

El 2014 se complica para la Casa Real cuando apenas ha comenzado. La imagen de la institución ha sufrido dos nuevos reveses: los titubeos del Rey en su discurso con motivo de la Pascua Militar y la imputación de la infanta Cristina en el caso Noós por delitos fiscales y blanqueo de capitales. Ambas situaciones ocurrieron el pasado 6 y 7 de enero, coincidiendo en el tiempo para desmontar de un plumazo la estrategia emprendida por la Corona para recobrar la confianza de los españoles.
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María López

La Pascua Militar era una oportunidad para el rey Juan Carlos, que desde 2010 ha visitado el quirófano en nueve ocasiones, de mostrarse recuperado para su vuelta a la primera línea, sin embargo, el Monarca titubeó al leer su discurso. Cansancio, nervios, fatiga o fragilidad fueron los términos usados por las cabeceras nacionales para relatar el incómodo momento, que ha servido para cuestionar su continuidad.

Al día siguiente la infanta Cristina fue imputada por delitos fiscales y de blanqueo de capitales en el caso Noós, que investiga al yerno del rey, Iñaki Urdangarín y a su exsocio Diego Torres por desviar fondos públicos en beneficio propio. La Casa Real expresó su “respeto” ante las decisiones judiciales, enmendando la “sorpresa” que había transmitido en la primera imputación de la infanta. La instrucción, que el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, calificó de “martirio”, debilita la imagen de la Monarquía, cuando la corrupción es el segundo motivo de preocupación de los españoles.

Pese a que el Rey expresó en su discurso de Navidad su “determinación” de seguir al frente del Estado, el debate sobre su abdicación ha vuelto a surgir en múltiples publicaciones y las críticas, inusuales durante el resto de su reinado, contagian a la institución que representa. Las dudas sobre su estado de salud y el caso Noós se alargarán en el tiempo y continuarán debilitando a la Corona. Por su parte, el príncipe Felipe se ha mantenido al margen de las polémicas y su imagen no se ha visto afectada, sin embargo, el heredero aún tiene que obtener la confianza de la ciudadanía en un contexto de crisis económica en el que, pese a los esfuerzos para dotar de mayor transparencia a la Monarquía, surgen voces que cuestionan la utilidad democrática de la institución.

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