La república está fuera del debate político 85 años después

En el 85 aniversario de la proclamación de la II República española, el 14 de abril de 1931, el debate monarquía-república está fuera de la discusión pública porque no es prioritario ni para la ciudadanía ni para los partidos, según explica un experto.
Manifestación a favor de la III República en Madrid (España) el 14 de abril de 2013. EFE/Archivo/Chema Moya
Manifestación a favor de la III República en Madrid (España) el 14 de abril de 2013. EFE/Archivo/Chema Moya

María López

La monarquía preocupa únicamente al 0,2 % del electorado, que tiene sus prioridades en el desempleo, la corrupción y la situación económica, lo que justifica que el tema sea “menor”, según declara a la Agencia EFE Pablo Simón, politólogo del grupo de análisis Politikon.

Esta indiferencia llama la atención en un contexto en el que el sistema de partidos se redefine y en el que el 58,6 % de la población está a favor de reformar la Constitución, que contempla el modelo de la jefatura de Estado.

A pesar de perder popularidad durante la recesión económica, la monarquía sigue siendo una de las instituciones mejor valoradas por los españoles -con un 4,34- y su percepción mejora (1 punto) desde la abdicación de Juan Carlos I en su hijo Felipe VI.

En un país donde ciudadanos y partidos se consideraban “juancarlistas“, en apoyo al papel del Rey durante la Transición, el cambio del jefe de Estado no generó demasiado ruido. PP y PSOE legislaron juntos la ley de sucesión y la iniciativa de Izquierda Unida de someter a referéndum el régimen monárquico fue rechazada.

Para Simón, otro factor relevante para no priorizar el debate sobre la república es la dificultad de reformar la Constitución, pues se necesita un procedimiento agravado, es decir el acuerdo de dos terceras partes de las cámaras.

Según una encuesta publicada en junio de 2014 por el diario El País, la mayoría de los españoles preferían la monarquía de Felipe VI (49%) a una república (36%).

Desde su coronación, el rey Felipe ha apostado por la transparencia publicando, a imagen de monarquías europeas como la británica, las cuentas y los gastos de la Casa Real. El monarca ha buscado dar respuesta a la petición de regeneración democrática evitando que se cuestione el consenso monárquico.

Para Simón, doctor en Ciencias Políticas y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, la cuestión monárquica depende de la valoración global sobre el funcionamiento del sistema político en los últimos cuarenta años.

Así, “aquellos actores políticos que hacen una lectura más rupturista respecto a lo que supuso el consenso de la transición, son más proclives a apoyar una república”.

Podemos es el actor que más pone en duda lo que denomina “cultura de la Transición” -los consensos culturales y los mecanismos políticos que se produjeron en el paso del franquismo a la democracia-, un proceso del que el 72 % de los españoles se siente orgulloso, según un barómetro del CIS de 2012.

Sin embargo, el partido de Pablo Iglesias ha sido criticado desde la izquierda por su falta de beligerancia respecto a la república, donde defiende celebrar un referéndum.

Aunque la izquierda y el electorado de Podemos son de mayoría republicana, “por principio”, Simón considera que la formación morada es coherente electoralmente porque la cuestión republicana “no es un marco ganador”. El profesor sostiene que la idea de la república está muy ligada con un nicho de la izquierda y Podemos pretende ser transversal.

Así las cosas, se produce la aparente paradoja de que sólo Izquierda Unida defiende el establecimiento de la III República como una propuesta base. Y ni el PSOE, que se define republicano pero que defiende los consensos de la Transición, ni Podemos, trabajan por el cambio en ese aspecto.

“En España la mayoría de nuestros partidos son consecuencialistas, asumen una situación en la cual el jefe de Estado es un rey y que viene dada fruto de una serie de decisiones del pasado” explica Simón, que sostiene que para las formaciones “no tiene mucho sentido abrir una batalla que tiene un rédito muy escaso”.

En definitiva, 85 años después el debate no toca, porque pese a que se abre la posibilidad de reforma constitucional “aún se discute la capacidad y oportunidad para abrir ese proceso” y cuando se logre los partidos querrán entrar primero en reformas de calado, concluye Pablo Simón. EFE

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Publicado en: Análisis