La presencia de Abaaoud en París siembra dudas sobre el control fronterizo

La presencia del yihadista Abdelhamid Abaaoud a las puertas de París, donde murió en una operación policial, ha motivado críticas al régimen de control de la entrada de extranjeros en el país y dudas sobre la eficacia de los servicios secretos europeos.
Un hombre reza en una mezquita en Mosul, al norte de Irak, junto a una bandera del grupo terrorista yihadista Estado Islámico (EI) . EFE/Archivo/Str
Un hombre reza en una mezquita en Mosul, al norte de Irak, junto a una bandera del grupo terrorista yihadista Estado Islámico (EI) . EFE/Archivo/Str

Luis Miguel Pascual 

Considerado uno de los hombres más buscados del planeta, Abaaoud se había convertido en uno de los rostros del grupo Estado Islámico (EI) por su profusa costumbre de colgar vídeos y fotos en las redes sociales.

Su sonrisa burlona, sus declaraciones provocativas, habían popularizado a un personaje que los servicios secretos de varios países europeos consideran clave para la planificación y elaboración de atentados en Europa.

Por eso sorprende que en el contexto de alerta que vivía Francia desde los atentados de enero pasado contra la revista “Charlie Hebdo” un hombre tan buscado pudiera estar a apenas unos kilómetros del corazón de París.

“La amenaza era conocida y los servicios estaban extremadamente movilizados”, asegura el juez Marc Trévidic, hasta hace poco responsable de la célula antiterrorista francesa, al semanario “Le Nouvel Observateur”.

Considerado una de las personas que mejor conoce en Francia la lucha contra el terrorismo, Trévidic reconoció que los mecanismos actuales no han impedido “que ciertos individuos (fichados) consigan viajar sin ser detectados”.

No era la primera vez que Abaaoud penetraba en las fronteras europeas. De hecho, en un vídeo se vanagloriaba de la forma en la que superaba las fronteras del Viejo Continente procedente de la base operativa del EI en Siria.

El yihadista ironizaba que a principios de año estaba en Bélgica y que pudo volver a Siria porque “Alá cegó” a los policías. 

Los servicios secretos franceses consideran que hizo el camino de ida y vuelta en otras ocasiones.

El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, aseguró hoy que ningún país europeo “por los que pudo transitar” Abaaoud en su camino hacia Francia les había alertado de su presencia.

Solo dos días después de los atentados llegó la información, procedente de un país no europeo, de que el terrorista había entrado en Grecia y, por consiguiente, en el espacio Schengen. 

“Con millares de llegadas por semana en algunos puntos del territorio europeo carecemos de los medios para registrar a todo el mundo”, confiesa a “Le Figaro” un funcionario europeo, que no es identificado.

Uno de los suicidas que se hizo explotar el pasado viernes en Saint-Denis había entrado en Europa con un pasaporte sirio cuya autenticidad todavía no ha sido verificada.

Pero lo hizo en un convoy de refugiados a través de la isla griega de Leros y, posteriormente, pasó por diferentes países europeos antes de cometer los atentados en Francia.

Cazeneuve reconoció que los avances en el intercambio de información de inteligencia “no van lo suficientemente lejos ni lo suficientemente rápido” y pidió una aceleración en el Consejo de ministros de Interior y Justicia que mañana se celebrará en Bruselas.

“Pido una toma de conciencia colectiva de todos los ministros europeos” tras los atentados de París, dijo el titular galo.

Esta demanda de Cazeneuve no ha impedido las críticas políticas de los sectores más nacionalistas tras conocerse que Abaaoud estaba a las puertas de París.

“¿Cómo es posible que los servicios de inteligencia franceses no tuvieran información sobre su presencia en el territorio nacional?”, se preguntó la líder ultraderechista Marine Le Pen.

Su respuesta es que “cualquiera puede libremente entrar actualmente en Francia sin ningún control, incluido un personaje tan peligroso como Abdelhamid Abaaoud”.

“La ausencia de fronteras nacionales representa una locura criminal”, aseguró Le Pen, mientras su número dos, Florian Philippot, pedía la expulsión, por precaución, de todos los demandantes de asilo. EFE