La nueva convocatoria electoral reaviva las tensiones en el PSOE

Apenas unas horas después de confirmarse que la falta de acuerdo para formar gobierno obligará a pasar de nuevo por las urnas el 26 de junio han aflorado las tensiones internas en el PSOE, latentes desde hace meses y que sólo un resultado favorable parece capaz de sofocar definitivamente.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta andaluza, Susana Díaz.  EFE/Archivo/Juan M. EspinosaEl secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta andaluza, Susana Díaz. EFE/Archivo/Juan M. Espinosa

 

Carlos Moral,

A las renuncias a concurrir a los próximos comicios de Carme Chacón (cabeza de lista por Barcelona en las tres últimas elecciones generales) e Irene Lozano (procedente de UPyD) se suman las declaraciones de Susana Díaz, líder socialista andaluza, sobre la candidatura de Eduardo Madina, que compitió con Pedro Sánchez por la secretaría general del partido en 2014.
Chacón, exministra, próxima al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y que en 2012 compitió con Alfredo Pérez Rubalcaba por el liderazgo del partido, justificó su renuncia por “muchos motivos políticos” que “no son relevantes”, lo que deja claras, aunque huérfanas de explicación, sus divergencias con la actual dirección.
Su probable sustituta (concurrirá a las primarias) será Mertixell Batet, segunda tras Sánchez en la candidatura socialista por Madrid del pasado 20 de diciembre, y elegida diputada en las listas por Barcelona del PSC (la federación catalana del PSOE) en 2004, 2008 y 2011. El reto para Batet será superar los cinco escaños logrados por Chacón.
Cataluña es capital para los socialistas, que tradicionalmente han tenido en esta comunidad y en Andalucía sus mejores resultados electorales, pero que en los últimos años han visto cómo sus apoyos disminuían en paralelo a las dificultades para hacer oír su discurso “federalista” (equidistante, según sus críticos), atrapado entre la polarización generada por el independentismo.
La renuncia de Irene Lozano llega pocos meses después de la polvareda despertada por su fichaje, una apuesta personal de Pedro Sánchez muy cuestionada en el partido porque Lozano había criticado con especial dureza al PSOE cuando era parlamentaria de UPyD.
Su salida y la de Batet tienen efectos colaterales: dejan huecos en los puestos de salida de la lista electoral por Madrid. Uno de los supuestos candidatos a esas plazas es Eduardo Madina, quién aún no se ha pronunciado.
Sin embargo, quien sí lo ha hecho es la líder socialista andaluza, Susana Díaz, que se mostró convencida de que el PSOE “no puede prescindir del talento humano y la capacidad que tiene Eduardo Madina”, un “lujo” y una “garantía” para el partido.
Se da la paradoja de que el apoyo de Díaz a Sánchez en las elecciones primarias de 2014 fue determinante para que éste venciera a Madina, entonces favorito para ocupar la secretaría general socialista. Los analistas apuntaron entonces que el propósito de Díaz era aupar a un candidato al que luego ella pudiera relevar fácilmente.
Lo cierto es que las relaciones de Pedro Sánchez y Susana Díaz se enfriaron poco después de llegar el primero a la Secretaria General y que la presidenta andaluza es considerada como la principal alternativa a su liderazgo.
Si el papel protagonista adoptado por Sánchez para intentar formar gobierno tras las elecciones de diciembre parecía contribuir a consolidar su posición, la falta de resultados y las inciertas perspectivas que las encuestas ofrecen al partido para el 26 de junio le sitúan, una vez más, ante un panorama incierto.
Los datos del CIS publicado esta semana, con datos recogidos entre enero y marzo pasados, tampoco vienen en auxilio de Sánchez. El candidato socialista, según el barómetro, es el líder de los cuatro principales partidos que menos votos logró captar para su formación en las elecciones de diciembre pasado. EFE

 

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