La negociación entre UE y el Mercosur deberá superar el ruido y la discordia

Las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se acercan a su fase final con una firme voluntad política, pero deberán superar "algo de ruido" y nuevas discordias, según fuentes diplomáticas consultadas por Efe en Brasilia.
La negociación entre UE y el Mercosur deberá superar el ruido y la discordia

Eduardo Davis

Las discusiones para un acuerdo comercial entre ambos bloques comenzaron formalmente en noviembre de 1999, pero desde entonces se arrastran sin éxito y han tenido reiteradas interrupciones, aunque finalmente fueron retomadas este año y se encaminaban hacia un intercambio de ofertas este mismo mes.

Sin embargo, ese trámite, fundamental para el proceso, ha quedado pendiente para el próximo enero a petición de la UE.Hace diez días, el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, dijo a periodistas que la UE había pedido postergar el intercambio de ofertas porque aún no había podido concluir su propuesta.

El canciller brasileño atribuyó esa información al comisario europeo de Comercio, el belga Karel de Gucht, quien luego negó que esa fuera la razón del pedido, que la UE admitió, pero justificó en la proximidad del parón navideño en las instituciones comunitarias.

“Argentina no está conforme con el hecho de que la UE la culpe de las trabas en la negociación y a Brasil le molesta que se pongan en duda sus medidas fiscales”, explicó un diplomático suramericano.

En el primer caso, las barreras comerciales que Argentina impone en sus operaciones externas, criticadas incluso dentro del Mercosur, han sido consideradas unobstáculo” por portavoces comunitarios, como el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Industria, Antonio Tajani.

Brasil, por su parte, recibió con desagrado la noticia de que esta misma semana la UE ha pedido un proceso de consultas en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre medidas fiscales que el país impone a productos importados y que el bloque de los 27 califica de “discriminatorias”.

El proceso se refiere a exenciones o reducciones selectivas de impuestos aplicados a ciertos productos nacionales, sobre todo en el área automotriz. Para el bloque comunitario, esas medidas, que Brasil justifica en la necesidad de blindar a su industria y garantizar el empleo, repercuten de forma negativa en los exportadores de la UE, cuyos productos son gravados con impuestos más altos que sus competidores brasileños.

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