Mubarak sale de la cárcel en libertad provisional

El expresidente egipcio Hosni Mubarak ha salido de la prisión de Tora, en el sur de El Cairo, en un helicóptero medicalizado que lo traslada al hospital militar de Maadi, también en el sur de la capital, donde quedará en arresto domiciliario.
Hosni Mubarak.EFE/Archivo/DENNIS BRACKHosni Mubarak.EFE/Archivo/DENNIS BRACK

Hosni Mubarak gobernó Egipto durante 30 años, el país más poblado del mundo árabe, con mano de hierro y actuando en política exterior como mediador en Oriente Medio.

Al igual que otros estadistas árabes, Mubarak fue un militar que cambió las armas por la política. Nacido en 1928 en el Delta del Nilo, se hizo piloto de combate y en 1973 desempeñó un importante papel durante la guerra del Yom Kipur contra Israel como jefe de la Fuerza Aérea egipcia.

Ocupó ese cargo hasta 1975 cuando el presidente Anuar El Sadat le nombró su vicepresidente. En 1981, tras el asesinato de Sadat, asumió la presidencia del país.

Desde entonces, el “rais” (presidente en árabe) Mubarak gobernó ininterrumpidamente Egipto durante casi tres décadas en las que se centró en garantizar la seguridad del país y la paz en Oriente Medio, al tiempo que se aseguraba su permanencia en el poder.

Hombre pragmático, recogió el legado de su antecesor, Anuar El Sadat, con el propósito de ser en el gran mediador en Oriente Medio y mantener la paz con Israel. Con esta política y con la ayuda de Estados Unidos logró labrarse una reputación como estadista y convertirse en el aliado de Occidente en la región.

En el interior del país, ejerció un control férreo, ayudado por la Ley de Emergencia, vigente durante todo su mandato. Dicha ley adquirió su gran justificación al lograr contener la ola de terrorismo islámico que sacudió Egipto en los años 90, pero también le sirvió para barrer la oposición política a su régimen.

Con la excusa de la lucha contra el terrorismo, la Ley de Emergencia permitió suspender las libertades de prensa y asociación, amplió los poderes de los órganos de seguridad y anuló derechos civiles y políticos como el derecho a la huelga, o a ser asistido por un abogado en caso de ser detenido.

En materia económica, Mubarak continuó con la liberalización económica, pero sin tocar los subsidios a los productos básicos para garantizarse la paz social.
Egipto vivió durante años una etapa de estabilidad política y económica en la que las elecciones se redujeron a una ratificación del gobernante Partido Nacionalista Democrático (PND).

Sin embargo, poco a poco, la falta de libertades políticas, la corrupción, las crecientes diferencias sociales y la pobreza (cerca del 40% de los 80 millones de egipcios viven con menos de dos dólares diarios, según estadísticas internacionales) hicieron que las fuerzas de oposición fueran ganando terreno, en especial los Hermanos Musulmanes, un grupo ilegalizado pero semitolerado por el gobierno. La represión del islamismo y el empeño de Mubarak en mantener la paz con Israel, también le valieron la enemistad de muchos egipcios

En 2005, Mubarak -presionado, al parecer, por EEUU- dio señales de una tímida apertura y permitió la concurrencia de varios candidatos a las elecciones presidenciales, una novedad, teniendo en cuenta que hasta entonces él era el único candidato y era elegido mediante un plebiscito.

Así, en las elecciones presidenciales de 2005, los egipcios tuvieron la posibilidad de votar a otro presidente, aunque el 88,5 de los que acudieron a las urnas (solo votó el 23 por ciento del electorado) optaron por seguir con Mubarak.

En las elecciones parlamentarias celebradas a finales de 2005, sin embargo, los Hermanos Musulmanes -que se presentaron como independientes- obtuvieron un histórico 20% de los escaños.

Cinco años después, en diciembre de 2010, el partido de Mubarak volvió a ganar los comicios legislativos con 420 escaños, los independientes obtivieron 70 y la oposición integrada por varios partidos se hizo con catorce, según el Centro de Información del gobierno egipcio.

El 25 de enero de enero de 2011 se inició una revuelta inspirada en la de Tunez (que provocó la salida de Ben Alí del poder). Miles de egipcios, convocados vía internet, protestaron en El Cairo y otras ciudades en demanda de reformas políticas y económicas y la dimisión del presidente Hosni Mubarak.

Empujado por las violentas protestas el 11 de febrero abandonó el poder con rumbo a Sharm El Sheij, dejándolo en manos de los militares. EFE/DOCUMENTACION 2013

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