La izquierda de la protesta no cuenta con el PSOE, CC.OO ni UGT

El pasado sábado 22 de marzo parte de la izquierda española se echó a la calle en una demostración de fuerza. Ocho marchas llegadas de toda España confluyeron en Madrid en una manifestación con una asistencia calificada de gran éxito por parte de los convocantes. En la protesta no estaban ni el Partido Socialista Obrero Español ni los dos sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras y UGT.
Bandera que portaba uno de los miembros de la columna norte de la Marcha de la Dignidad 22M a su paso por Valladolid el 11 de marzo de 2014. EFE/ArchiBandera que portaba uno de los miembros de la columna norte de la Marcha de la Dignidad 22M a su paso por Valladolid el 11 de marzo de 2014. EFE/Archivo/NACHO GALLEGO

María López

Estas ausencias visibilizan la ruptura de gran parte de la izquierda. Fueron cientos los colectivos convocantes, desde sindicatos como el SAT, CNT o CGT a partidos rivales como Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista o Equo, así como organizaciones sociales como la PAH, colectivos de barrio surgidos tras el 15M o el Frente Cívico de Anguita. Organizaciones de todo tipo y tamaño, que han planificado la reivindicación en conjunto durante más de seis meses.

Cabe preguntarse por qué los dos sindicatos mayoritarios se limitaron a apoyar y llamar a la manifestación en un comunicado y se quedaron al margen de la convocatoria, que pedía trabajo, vivienda y recursos para la ciudadanía.

Aún con el desconocimiento de si no estaban invitados y no quisieron sumarse, su ausencia exhibe un divorcio entre una parte de la izquierda que ha perdido la confianza en los dos sindicatos mayoritarios debido a sus cesiones y últimos escándalos. Además, mientras las marchas pretendían escenificar que la población ha tocado fondo, los responsables de CCOO y UGT, Toxo y Méndez; aún ven espacio para el diálogo, como el que mantuvieron con el presidente Mariano Rajoy el pasado jueves.

Quizá la Cumbre Social (CC.OO, UGT y USO) prefiera centrar sus fuerzas en la convocatoria anti-recortes del próximo tres de abril, con la incógnita de si la cita despertará el mismo apoyo popular.

En cuanto al PSOE, la manifestación llamaba a expulsar a los “gobiernos de la troika” y los convocantes no olvidan que la austeridad comenzó con el anterior presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y que ambos partidos, PSOE y PP, modificaron la Constitución para fijar un techo de deuda, que para los manifestantes implica pérdida de soberanía. Por ello, el PSOE no iba a sentirse cómodo en una marcha donde se le consideraba más un enemigo que un aliado.

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