La hegemonía del PP y Ciudadanos

Los resultados en las elecciones autonómicas de Cataluña han puesto encima de la mesa una pregunta inédita en los últimos 30 años en la política española: ¿Está en riesgo la hegemonía del PP en el centro derecha?
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la reunión mantenida el pasado mes de octubre enEl presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la reunión mantenida el pasado mes de octubre en el Palacio de la Moncloa. EFE/Archivo

Carlos Moral

El partido responsable de este interrogante es Ciudadanos, nacido en 2006 pero que no irrumpió con fuerza en la política nacional hasta 2015, aupado por los años de crisis económica y la acumulación de casos de corrupción política. La duda ahora es si será capaz de trasladar sus brillantes resultados en Cataluña -la lista más votada y que más escaños tiene- al resto del país.

El presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, explicó el pésimo resultado de su partido en los comicios del pasado 21 de diciembre, el peor de su historia en Cataluña, porque la mayoría de los votantes no independentistas se decantaron por Ciudadanos por ser el partido que ya lideraba la oposición y tenía “más posibilidades”.

Recordó Rajoy que en las elecciones generales de 2016 el PP superó a Ciudadanos en las cuatro provincias catalanas y subrayó que no pueden extrapolarse los resultados de unas autonómicas a unas generales o municipales.

Sin embargo, la tendencia de uno y otro en las elecciones catalanas es elocuente: en 2012 los populares lograron 19 escaños y casi el 13 % de los votos; tres años después bajaron a 11 y el 8,5 %; y el pasado 21 de diciembre se quedaron con 4 escaños y el 4,24 % de los sufragios. Por su parte, Ciudadanos sumó nueve escaños y el 7,58 % en 2012; veinticinco y el 17,9 % en 2015; y 37 y el 25,3 % hace ocho días.

Y aunque es cierto que el PP superó en las elecciones generales de 2016 a Ciudadanos en Cataluña, la tendencia de las últimos convocatorias refrenda el avance de Ciudadanos y el retroceso del PP. Si en 2008 Ciudadanos no consiguió ningún escaño por Cataluña y en 2011 ni siquiera se presentó, tanto en 2015 como en 2016 logró cinco y alrededor del 11 % de los votos. Mientras, el PP bajó desde los 20 escaños y 20,7 % que obtuvo en 2011, a los 6 y 13,6 % de 2016.

Tras las elecciones catalanas de septiembre de 2015 y después de los excelentes resultados cosechados por Ciudadanos, se abrió la expectativa de que la formación que lidera Albert Rivera compitiera por la victoria, o al menos se acercara a ella, en las elecciones generales que se celebraron en diciembre de ese año.

Los resultados entonces, aunque buenos -40 escaños y casi 14 % de los votos- rebajaron las aspiraciones de Ciudadanos. Pero ahora, tras varias convocatorias electorales, el partido naranja ha consolidado su marca y la organización trabaja en ampliar su implantación territorial. A la vez, la proyección de Inés Arrimadas, cabeza de lista en Cataluña, demuestra que el partido puede crecer más allá de la figura de su líder, Albert Rivera.

Con un ideario centrista -suprimió en su último congreso las referencias a la socialdemocracia- Ciudadanos parece en condiciones de competir por una parte sustancial del electorado del PP, que desde la desaparición de UCD en los años ochenta apenas ha tenido rival en todo el espacio que va del centro a la derecha.

Seis meses después de la la irrupción de Ciudadanos en la política nacional en 2015, el PP se rehizo y mejoró sus resultados en las generales de junio de 2016 en 14 escaños y más de 4 puntos porcentuales, mientras Ciudadanos se desinflaba ligeramente y perdía un punto y ocho escaños.

Aquel resultado podía alimentar la idea de que la crecida de Ciudadanos había sido coyuntural y había alcanzado ya su techo, pero las elecciones catalanas confirman que Ciudadanos puede seguir su escalada, como ya apuntaba la encuesta del CIS de noviembre.

Pasados los comicios catalanes, el Gobierno del PP diversifica el foco de su gestión en busca de exhibir sus logros económicos y su capacidad para tejer acuerdos en otras asuntos, como el Salario Mínimo o la violencia machista.

Sin embargo, las consecuencias electorales del conflicto de Cataluña para las principales fuerzas política aún están por ver y, de acuerdo a lo acontecido en las autonómicas del 21 de diciembre, Ciudadanos ha conseguido transmitir mejor que nadie su mensaje a los electores, lo que le ofrece una excelente posición de partida para competir por los votantes del PP