La financiación colectiva más popular en España se queda al margen de la ley

Cada vez son más los emprendedores que sacan adelante sus proyectos mediante fórmulas de financiación colectiva, lo que ha llevado al Gobierno a empezar a regular esta actividad, pero, paradójicamente, la nueva legislación no afectará a las plataformas más populares de España.
Presentación de Goteo Euskadi durante la convención  Global Innovation Day en septiembre de 2012. ColaBoraBora Licencia Creative Commons AtribuciónPresentación de Goteo Euskadi durante la convención Global Innovation Day en septiembre de 2012. ColaBoraBora Licencia Creative Commons Atribución-Compartir Igual 2.0 Genérica.

Paula Fernández

El Ejecutivo aprobó el pasado 28 de febrero el anteproyecto de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, que regula por primera vez en España las distintas vías de financiación colectiva, lo que se conoce por el término inglés “crowdfunding”, que se basa principalmente en plataformas electrónicas que ponen directamente en contacto a los inversores con las empresas.

Aunque desde un primer momento las asociaciones y plataformas de financiación colectiva aplaudieron que por fin se regulara esta actividad, criticaron las restricciones que la ley establece a las aportaciones de los inversores, un máximo de 3.000 euros anuales por proyecto y 6.000 por plataforma.

Unos límites que no afectarán al “crowdfunding” que se realiza mediante donaciones, ni al que está basado en recompensas, que ofrecen plataformas como Lánzanos o Verkami y que, según la Asociación de Empresas de Crowdfunding de España (AECEsp), es el más popular en este país.

En concreto, según el anteproyecto, no se consideran “Plataformas de Financiación Participativa” las entidades que funcionen mediante “donaciones”, “préstamos sin intereses”, o “compraventa”, en este caso “pudiendo ser la entrega incierta y dilatada en el tiempo”.

Las restricciones a las aportaciones que establece la nueva legislación sí afectarán a las plataformas de inversión o “equity”, mediante las cuales los inversores aportan capital a un proyecto a cambio de participaciones, y a las de préstamo o “lending”, que ofrecen una rentabilidad pactada. 

Unos límites que para la plataforma de préstamos entre personas más antigua de España, Comunitae, implican “un trato discriminatorio frente a otros productos financieros, algunos de mucho más riesgo”.

Puesto que la ley española debe pasar por el Parlamento antes de ser aprobada, estas plataformas esperan que se incluya alguna modificación durante su tramitación, una posibilidad a la que se refirió hace unos días el ministro de Economía, Luis de Guindos, que afirmó que “se trata de una normativa que aún debe ser mejorada”.

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