La exclusión de Hermanos Musulmanes se profundiza tras investidura de Al Sisi

La brecha entre los Hermanos Musulmanes y el nuevo sistema político en Egipto se hace cada vez más amplia tras la investidura del nuevo presidente, Abdelfatah al Sisi, y ante la ausencia de una plataforma conjunta para el diálogo.
Reacción de los familiares tras las condenas a muerte a 720 islamistas, considerados seguidores de los Hermanos Musulmanes, el pasado 28 de abril, enReacción de los familiares tras las condenas a muerte a 720 islamistas, considerados seguidores de los Hermanos Musulmanes, el pasado 28 de abril, en Egipto.EFE/Archivo/Khaled Elfiqi

Mohamed Siali

Antes de su aplastante victoria en los comicios presidenciales con el 96,91 % de los votos, Al Sisi aseguró en una entrevista televisada que, si resultaba elegido en las elecciones presidenciales, “no existirán en Egipto los Hermanos Musulmanes”. 

Esta postura del exministro de Defensa es compartida por buena parte de la escena política egipcia, incluidos grupos islamistas como el partido salafista Al Nur y algunos dirigentes disidentes de la cofradía, como Kamal al Helbaui. Este pensador islámico, que fue viceguía general de la Hermandad, consideró en declaraciones a Efe que “la organización de los Hermanos Musulmanes ha terminado como tal”. 

Sin embargo, las protestas, pese a su considerable disminución, continúan en las calles y los dirigentes del grupo no han variado su discurso, en el que piden la vuelta del depuesto presidente Mohamed Mursi. 

Mursi, que se halla detenido en la prisión septentrional de Burj al Arab mientras es juzgado en varias causas, instó la semana pasada a sus seguidores a continuar su “revolución pacífica hasta la victoria“, según una carta publicada en su página de Facebook.

El pasado 3 de julio, el Ejército, dirigido por Al Sisi, destituyó a Mursi, después de protestas masivas que pedían comicios presidenciales anticipados, y estableció una hoja de ruta, apoyada por gran parte de la clase política, para lanzar la transición en el país.

Desde entonces, las autoridades han lanzado una dura campaña de detenciones y represión contra miles de miembros de los Hermanos Musulmanes y sus grupos afines. Los tribunales han ordenado la disolución del movimiento, mientras que el Gobierno los declaró grupo terrorista a finales de diciembre pasado.

El prestigioso analista Hasan Nafaa (autor de una iniciativa de diálogo que fue descartada por las autoridades) restó importancia a la profundidad de la brecha entre el régimen actual y la Hermandad, porque, a su juicio, el momento “no ha madurado” en ambas partes para que se produzca la reconciliación.

Nafaa descartó que los miembros del movimiento islamista puedan volver a la política a través de su organización histórica, los Hermanos Musulmanes, sino mediante su grupo político, fundado tras la caída del régimen de Hosni Mubarak en 2011, el Partido Libertad y Justicia (PLJ).

Por su lado, el analista Seif Abdelfatah, cercano a la cofradía, opinó que los Hermanos Musulmanes continuarán presentes en la escena política de “una forma u otra” y podrán colaborar con las fuerzas revolucionarias que se sientan perjudicadas por el régimen actual.

“Nadie puede acabar con los Hermanos Musulmanes, que son un grupo con un patrimonio histórico, político y social grande. La calle puede derrocar a esta fuerza golpista (en mención al nuevo régimen egipcio)” agregó.

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