La estrategia de Casado para revitalizar el PP

La estrategia de Pablo Casado para revitalizar el PP se centrará en desplegar una oposición frontal al Gobierno de Pedro Sánchez, arrebatar la iniciativa a Ciudadanos en Cataluña y recuperar para el partido al sector que se había alejado de la organización en los últimos años.
El líder del PP, Pablo Casado (d), conversa con el nuevo secretario general del PP, Teodoro García (i), en la primera reunión del Comité EjecutivoEl líder del PP, Pablo Casado (d), conversa con el nuevo secretario general del PP, Teodoro García (i), en la primera reunión del Comité Ejecutivo Nacional de su partido. EFE

Sus primeros movimientos han sido inequívocos: Casado anunció que rechazará al techo de gasto y los nuevos objetivos de déficit público que flexibilizan la senda de consolidación fiscal propuestos por el Gobierno socialista, convocó en Barcelona su primer comité ejecutivo y recibió en su despacho el martes pasado al expresidente del Gobierno y del PP José María Aznar.

Respecto al Ejecutivo de Sánchez, la llegada de Casado no supondrá cambios en la actuación del PP. Al frente de la oposición y con el respaldo de 137 escaños en el Congreso -53 más que el partido en el Gobierno- y mayoría absoluta en el Senado, los populares pondrán todas las dificultades posibles a la gestión socialista en busca de evidenciar la debilidad del Gabinete.

Uno de los principales campos de batalla en la oposición de los populares va a ser Cataluña. Casado, que ya criticó durante la campaña la política desarrollada frente al independentismo por su rival, la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, tiene el objetivo de arrebatar a Ciudadanos la bandera de la lucha contra los secesionistas catalanes.

Para ello, la nueva dirección se va a volcar en Cataluña, principal granero de votos de su competidor, Ciudadanos, y donde el PP cosechó en las elecciones autonómicas de diciembre pasado el peor resultado de su historia. El nombramiento de la catalana Dolors Montserrat, ex ministra de Sanidad, como portavoz del partido en el Congreso se interpreta en esa línea.

Coser el partido

Otra de las prioridades del nuevo líder es coser las heridas abiertas por las primarias y restablecer la unidad del partido. Con ese objetivo, ha situado en su ejecutiva a algunas de las personas clave en la candidatura de María Dolores de Cospedal, cuyo apoyo resultó crucial para la victoria de Casado.

Es el caso de los exministros Isabel García Tejerina (vicsecretaria sectorial), Juan Ignacio Zoido (presidente del Comité Electoral), Rafael Catalá (Justicia) y la ya citada Dolors Montserrat.

El presidente ha reservado la secretaría general para Teodoro García Egea, su jefe de campaña, y la secretaría de Organización para Javier Maroto, otro de sus más próximos.

Sin embargo, la integración con el sector que apoyó a Sáenz de Santamaría se saldó sin acuerdo: la exvicepresidenta solicitó una representación en la dirección que reflejara el 43 % de votos que obtuvo en el congreso, pero Casado rechazó su demanda y en la cúpula solo ha incorporado una persona procedente de su candidatura, Cuca Gamarra (Política social), toda vez que Santamaría ha rechazado ser vocal.

Los esfuerzos de unidad del nuevo líder popular incluyen al expresidente del Gobierno y del partido José María Aznar, distanciado de la anterior dirección del PP y que ha reiterado la necesidad de refundar el centro derecha en España, una propuesta que Casado hizo suya en la campaña.

Si el primer invitado de Casado en su nuevo despacho en la sede del partido fue su predecesor, Mariano Rajoy, la visita de Aznar al día siguiente y tras más de dos años sin acudir al edificio de la madrileña calle de Génova supone una meridiana declaración de intenciones del nuevo líder popular.

Aunque Aznar eludió pronunciarse durante las primarias, Casado contó con el favor del sector próximo al expresidente y recibió el respaldo explícito de otros referentes del partido también distanciados de la dirección en los últimos años, como Esperanza Aguirre.
Con estos apoyos, junto a su apuesta por bajar impuestos, su defensa de la unidad de España y de la familia o su reivindicación de las víctimas del terrorismo, Casado confía en recuperar los votantes que el partido ha perdido por la derecha, aunque subraya que esas ideas “no son exclusivamente de derechas”.

Para devolver al PP los votos perdidos, al nuevo presidente no le bastará con crecer por el flanco derecho sino que tendrá que convencer a los electores que se sitúan más al centro, el espacio donde ahora tiene un serio competidor, Ciudadanos, dirigido por un líder con el que Casado comparte generación y estilo.

La sombra del máster

Durante la campaña para las primarias ha pasado casi inadvertido el asunto de las supuestas irregularidades en el máster cursado por Pablo Casado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid en 2008, cuando era diputado y presidente en Madrid de Nuevas Generaciones, la formación juvenil del PP.
Sin embargo, la instrucción sigue adelante y esta misma semana han sido imputadas tres compañeras de la promoción de Casado, dos de ellas antiguos altos cargos del PP. El líder popular no puede ser imputado por el juzgado madrileño que instruye la causa por estar aforado ante el Tribunal Supremo debido a su condición de diputado.
A la vista de la instrucción, la juez decidirá si ve indicios de delito y se inhibe en el Supremo respecto a la pieza judicial relativa a Casado