La elite egipcia, dividida tres años después de las protestas antiislamistas

Tres años después de las protestas que desembocaron en Egipto en el derrocamiento militar de los Hermanos Musulmanes, los partidarios de la intervención del Ejército están divididos entre una mayoría que la defienden como una acción necesaria y quienes se arrepienten de haber confiado en los galones.
EFE/Archivo/ J.Hollander EFE/Archivo/ J.Hollander

Azza Guergues

 

“La elite civil y liberal participó el 30 de junio con el fin de eliminar a los Hermanos del poder y en busca de un régimen democrático”, dijo a Efe Mostafa Kamel al Said, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Americana en El Cairo.
Al Said agregó que los liberales que salieron a las calles en la conocida como Revolución del 30 de junio consideraban que sacar del poder a la cofradía era un sacrificio necesario para que prevaleciera la democracia.
Mohamed Abdelaziz, uno de los fundadores del movimiento de Tamarud (Rebelión), germen de las manifestaciones del 30 de junio contra Mursi, y defensor del pronunciamiento militar, considera que en estos tres años, Egipto se ha desarrollado “hacia un camino lógico”.
Abdelaziz, que es ahora miembro del Consejo Nacional para los Derechos Humanos, considera que lo que ocurrió tras el 30 de junio fue “una eliminación pacífica del régimen de los Hermanos Musulmanes”.
Para este antiguo activista, aunque la transición democrática en Egipto “no transcurrió de manera ejemplar, eso es algo que también ocurre en todo el mundo”.
Frente a quienes se han mantenido fieles a las nuevas autoridades, el experto en ciencias políticas asegura que con el paso del tiempo, una parte de los antiguos socios de las Fuerzas Armadas se arrepintió y vive ahora decepcionada con lo que le ha ocurrido al país después de aquel día.
El premio Nobel de la Paz egipcio y ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Mohamed al Baradei, fue uno de los políticos que apoyó las manifestaciones y el derrocamiento del entonces presidente Mohamed Mursi, después del cual, incluso aceptó el puesto de vicepresidente en el Gobierno de transición.
Sin embargo, fue también uno de los primeros en dejar la senda que marcaban las nuevas autoridades. En agosto del mismo año, renunció y abandonó el país tras el desalojo violento de las acampadas islamistas de Rabaa Al Adauiya y Al Nahda, en las que fallecieron cientos de manifestantes que pedían la restitución de Mursi.
Según Al Said, “al ver el deterioro de las libertades en el país después del 3 de julio, algunos de los liberales que apoyaron a Al Sisi, ahora son opositores al régimen o, simplemente, se han alejado de la política completamente”.
Cientos de estos antiguos aliados de las Fuerzas Armadas han sido detenidos por sus críticas o participación en protestas contra las nuevas autoridades.
Es el caso del bloguero Ahmed Duma, a quien su conocida animadversión hacia los Hermanos Musulmanes y su apuesta por la asonada militar hace tres años no evitaron que fuera encarcelado tras la caída en desgracias de los islamistas.
Fue uno de los protagonistas de las protestas del 25 de enero de 2011 que forzaron la salida del entonces presidente, Hosni Mubarak.
En el verano de 2013 instó a las protestas masivas contra los Hermanos y defendió su derrocamiento, pero en noviembre de 2013 volvió a salir a la calle contra la ley de manifestaciones dictada entonces y que prohíbe cualquier protesta sin autorización. Pero, su movilización lo llevó a la cárcel.
“El régimen sabe quiénes son sus aliados y sus enemigos sin importar si estos últimos mantuvieron con él un acuerdo tácito sobre algunos objetivos, como la eliminación de los Hermanos Musulmanes”, dice a Efe la mujer de Duma, Nurhan Hefzi, para quien “nada de esto le sirvió a mi marido para que no entrara en la cárcel”.
Hefzi considera que su marido, como otros activistas y políticos liberales apoyaron al derrocamiento militar porque querían un Estado civil, y “los Hermanos mezclaban la religión con la política, propiciando un clima de conflicto entre el pueblo egipcio”.
Según cuenta, su marido siempre se mostró contrario a que la presidencia fuera ocupada por un militar y “nunca se imaginó que la situación iría de mal a peor”.
Con Duma, coinciden numerosas ONG egipcias e Internacionales como Amnistía Internacional que con motivo del tercer aniversario del cambio de sistema político, han denunciado el deterioro de los derechos humanos en el país. EFE

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Publicado en: Análisis