La economía cubana se desacelera pero seguirán las reformas

Las reformas impulsadas en Cuba por el presidente Raúl Castro no acaban de traducirse en una mejora sustancial de la maltrecha economía nacional, que atraviesa un momento de "desaceleración" según reconoce el propio Gobierno.
Un hombre camina frente a una valla alusiva a la revolución en La Habana (Cuba). EFE/Archivo/Ernesto MastrascusaUn hombre camina frente a una valla alusiva a la revolución en La Habana (Cuba). EFE/Archivo/Ernesto Mastrascusa

Soledad Álvarez

En un discurso ante la Asamblea cubana, el presidente Castro se declaró insatisfecho, aunque no desanimado, por el comportamiento económico del país en el primer semestre del año, que solo ha crecido un discreto 0,6 por ciento.

Se trata de una desaceleración motivada por factores internos como incumplimientos en las exportaciones, condiciones climatológicas adversas e insuficiencias de gestión, unido a condicionantes externos como la crisis internacional o el bloqueo de EE.UU. a la isla.

La situación ha obligado al Gobierno cubano a disminuir sus previsiones de crecimiento para 2014 hasta situarlas en un 1,4 por ciento frente al 2,2 que se estimó inicialmente, pero incluso para lograr ese objetivo Raúl Castro advierte que será necesaria mayor eficiencia y trabajar más y mejor.

El carácter gradual de las reformas cubanas es uno de los “mantras” del general Castro, que no quiere improvisación ni precipitaciones ni terapias de choque en su plan de “actualización” económica.

Esas reformas están cerca de su “fase más compleja” con proyectos como la unificación monetaria y cambiaria, un asunto que preocupa mucho a los cubanos por cómo afectará los precios y a sus exiguos salarios, que no llegan a los 20 dólares mensuales como media.

Sin que esta medida sea la “solución mágica” para superar las dificultades económicas y sin que se sepa aún cuándo se aplicará plenamente, Raúl Castro ha querido lanzar un mensaje tranquilizador al recalcar que se garantizarán los depósitos bancarios y el efectivo de las personas naturales y jurídicas, incluidas las extranjeras.

El Gobierno de Cuba tiene muchas esperanzas puestas en los resultados de su nueva legislación para atraer inversión extranjera, vista en otras épocas como una amenaza y convertida ahora en una necesidad para la isla comunista.

Y es que Cuba necesita una inyección de entre 2.000 y 2.500 millones de dólares anuales (cantidad similar a la que gasta la isla en importar alimentos, muchos de ellos básicos) para hacer sostenible su modelo y sus reformas, según admite el Ejecutivo de Raúl Castro.

Otras reformas cubanas siguen su proceso de implantación como el caso del trabajo privado o “cuentapropismo”, en tendencia creciente con 467.000 personas que la ejercer, la mayoría en el sector servicios.

Las cooperativas no agrarias, un nuevo modelo de gestión en la isla, siguen en fase de experimentación y se han constituido 249, la mitad de las autorizadas.

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