La economía catalana manifiesta señales de ralentización

La economía catalana crece un 3,1 % en el segundo trimestre, una décima menos que en el anterior, según el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), pero muestra signos de desaceleración en indicadores como inversión, turismo y exportaciones. 
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante una declaración institucional en el Palau de la Generalitat con motivo del primer aniversario deEl presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante una declaración institucional en el Palau de la Generalitat con motivo del primer aniversario de la movilización del 20-S frente a la Conselleria de Economía. EFE/Archivo/Quique García

 

 

Isaac Arocas 

 

El PIB catalán, que encadena catorce trimestres seguidos con un crecimiento interanual superior al 3 %, se situó cuatro décimas por encima de la media española y un punto porcentual más que la media de la Unión Europea.

Esta dinámica positiva se explica principalmente gracias a la demanda interna (2,8 %) y a la formación bruta de capital (4,8 %).

El crecimiento ha permitido una nueva reducción de la tasa del paro, que se sitúa en un 11,4 % en el segundo trimestre de este año, la mínima desde el inicio de la crisis a finales de 2008. 

Por sectores de actividad, la construcción creció a un ritmo del 6,3 % interanual, cuatro décimas más que en el trimestre anterior, la industria repuntó un 4 % interanual, nueve décimas menos, y los servicios mantuvieron su crecimiento en el 2,5 %, una décima menos.

Sin embargo, Cataluña, que ha encabezado tradicionalmente las estadísticas nacionales, cuenta ya con un 73 % de indicadores económicos que evolucionan peor que en la media española, frente al 41 % registrado un año antes, según la Cámara de Comercio.

Algunos analistas lo atribuyen a la inestabilidad política derivada de la declaración unilateral de Independencia en octubre del año pasado, que ha generado temor a la inseguridad jurídica.

Los datos de Idescat muestran indicadores negativos en la inversión, el número de empresas, el turismo, las ventas y las exportaciones.

La inversión empresarial registra un descenso alarmante en el ritmo de crecimiento, que ha pasado del 7,3 % en el primer trimestre de 2017 al 0,2 % en el mismo periodo de 2018.

La inversión internacional también se desplomó a causa de la incertidumbre política y la inseguridad jurídica, con un retroceso del 16 % en el segundo trimestre.

El éxodo de empresas y capitales es un factor negativo claramente asociado al desafio independentista. 4.422 compañías, CaixaBank y Sabadell entre ellas, han trasladado su sede social desde Cataluña a otras comunidades autónomas, según datos del Colegio de Registradores de España.

A su vez, casi 30.000 millones de euros en depósitos salieron de entidades financieras de Cataluña, según las patronales bancarias AEB y CECA.

En el caso del sector turístico, el número de visitantes extranjeros descendió un 6,7 % interanual en los primeros siete meses del año (aunque el gasto aumentó en un 3,2 %) y el número de pernoctaciones disminuyó un 2,9% interanual en el mes de agosto, según la Encuesta de ocupación hotelera.

Según los datos del INE, el consumo de los hogares se ha reducido ocho décimas y el comercio minorista se ha estancado en los seis primeros meses del año.

En cuanto al saldo exterior, los intercambios con el extranjero se saldaron con un descenso de nueve décimas (- 0,1 %), debido a la caída de las exportaciones de bienes y servicios en comparación al trimestre anterior (1,6 % de aumento interanual en el segundo trimestre, frente al 4,9 % del primero).

La suma de todos estos indicadores apunta a una importante desaceleración de la actividad en la región en los próximos meses, lo que no significa que vaya a entrar en recesión.

Las últimas previsiones del BBVA sitúan el PIB catalán en el 2,6 % para 2018, tres décimas menos que la media estimada, y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) alerta sobre el impacto económico de la crisis institucional en Cataluña, dependiendo de su duración e intensidad.

Desde la Generalitat se minimizan estas estimaciones, ya que consideran están en línea con las economías del conjunto de España y de la eurozona, amenazadas por el aumento de las tensiones proteccionistas, una política monetaria más restrictiva y el encarecimiento del precio del petróleo.

El Banco de España también teme que un eventual repunte de la la situación política en Cataluña, que supone el 20 % del PIB nacional, afectaría a la baja al crecimiento español, dos décimas por cada punto porcentual catalán. EFE 

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