La dimisión de Michael Flynn, primera crisis de la era Trump

La primera gran crisis del Gobierno de Donald Trump, que lleva menos de un mes en el cargo, desembocó este lunes en la dimisión de su ya ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, por haber mentido a altos cargos de la Casa Blanca acerca de sus contactos con Rusia.
Michael Flynn en una audiencia celebrada en el Senado de Estados Unidos en 2014. EFE/Archivo/Michael ReynoldsMichael Flynn en una audiencia celebrada en el Senado de Estados Unidos en 2014. EFE/Archivo/Michael Reynolds

Siempre rodeado de polémica, Flynn, un general condecorado que asesoró a Trump en política exterior durante su carrera presidencial y que se convirtió en uno de sus más fieles compañeros, duró apenas 24 días en su flamante cargo.
Le condenaron las conversaciones que mantuvo con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, durante el periodo de transición entre los gobiernos de Barack Obama y Trump e incluso antes de las elecciones a la Casa Blanca del 8 de noviembre.
Bien valorado entre los republicanos de línea dura, Flynn fue nominado por Obama en 2012 para dirigir la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), un cargo que abandonó prematuramente en 2014.
Quienes trabajaron con él en la DIA aseguran que fue despedido por su caótica gestión del organismo, pero el propio Flynn defiende que el problema fue que él se negó a adherirse a la línea oficial de la Casa Blanca de que los yihadistas estaban perdiendo terreno.
Desde entonces, Flynn se convirtió en un ferviente crítico de las políticas de defensa e inteligencia de Obama y, en muchos casos, también de las de George W. Bush, al considerar que los dos últimos presidentes de EEUU han “llevado al país a un desastre tras otro por las razones incorrectas”, como dijo en octubre a The New York Times. La heterodoxia de Flynn llegó a su máximo exponente durante su discurso en la convención republicana, en julio pasado, cuando espoleó entre la multitud los cánticos de “¡Enciérrenla!” (“Lock her up!”) en relación a la candidata demócrata, Hillary Clinton, por su mala gestión del correo electrónico cuando era secretaria de Estado. El partidismo de ese discurso, alejado de la neutralidad política que suele exigirse a los militares de carrera, le valió reprimendas de figuras destacadas del Ejército, pero Flynn no se disculpó.
“Cuando alguien me dice: ‘eres un general, así que tienes que callarte’, les respondo: ‘¿Tengo que dejar de ser estadounidense?'”, argumentó Flynn en una entrevista con el Washington Post.

Publicado en: Protagonistas