La dimisión de Hariri puede cambiar el equilibrio de fuerzas en el Líbano

La dimisión sorpresa del primer ministro de Líbano Saad Hariri, anunciada el sábado desde Riad, abre una era de incertidumbre en este país y puede romper el equilibrio entre los partidarios de Siria e Irán y los de Arabia Saudí y Occidente.
El primer ministro libanés, Saad Hariri. EFE/Archivo/Wael HamzehEl primer ministro libanés, Saad Hariri. EFE/Archivo/Wael Hamzeh

 

Kathy Seleme 

 

“La dimisión de Hariri es un golpe de Estado saudí”, opinó en declaraciones a Efe Georges Corm, historiador, economista y especialista en Oriente Medio y del Mediterráneo, subrayando que no cree que el ya ex primer ministro, amenazado de muerte en su país, regrese a Beirut.
Al dejar el cargo, Hariri vertió duras críticas a Irán, por su “tutelaje” de la política en el Líbano y a sus “injerencias” en los asuntos árabes, una declaración en la que este experto ve una influencia directa de los rivales de Teherán.
“Las consecuencias de la renuncia pueden ser graves ya que Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí decidieron cambiar la situación en el Líbano”, agregó.
A pesar de la salida del país de las tropas sirias en 2005, después de tres décadas de ocupación, el movimiento chií Hizbulá, estrecho aliado de Damasco y de Teherán, ha continuado dominando la política libanesa en los últimos años. 
Su influencia en todas las decisiones de gobierno fue patente en estos once últimos meses, tiempo de vida del gobierno de unidad forjado con fórceps entre las fuerzas pro y antisirias para acabar con un vacío de dos años sin presidente.
El secretario general del movimiento antisirio del 14 de Marzo, Fares Suheil, dijo, en declaraciones a Efe, que “Arabia Saudí logró retirar la carta del Líbano de manos iraníes”.
“Sin lugar a duda, lo sucedido es un gran giro en la historia del país y no es ajeno a lo que pasa en la región”, señaló Suheil, correligionario de Hariri.
A este respecto indicó que se está produciendo un cambio en la región tras la “formación de una coalición egipcia-saudí”, la reanudación de las relaciones entre Al Fatah y Hamás y los intentos para volver a iniciar negociaciones entre israelíes y palestinos.
“Esto indica que se está produciendo una remodelación regional”, agregó Suheil.
El profesor universitario y analista Haym Mallat también opinó que los motivos de la dimisión de Hariri, en realidad, se deben “más bien consideraciones regionales que personales”, a pesar de que Hariri denunciara un complot para asesinarle.
“La tensión entre las fuerzas regionales”, Arabia Saudí e Irán, “es muy fuerte y creo que (Hariri) prefirió alejarse”, comentó Mallat.
Algunos analistas consideran que la dimisión de Hariri es un golpe duro contra el mandato del jefe del Estado, Michel Aoun, cuya elección hace un año fue posible gracias al apoyo del primer ministro dimisionario, siempre cercano a Arabia Saudí, además del grupo chií Hizbulá, aliado de Irán.
Suheil afirmó que Aoun es “proiraní” y en estos meses “el poder político estaba en manos de Hizbulá”, mientras que Hariri, con escaso margen de maniobra, “no reaccionaba a algunas decisiones”.
El político no descartó la posibilidad de que Hariri vuelva a ser nombrado jefe de Gobierno, pero aseguró que si acepta será con “nuevas condiciones más equilibradas” que obligarán a Hizbulá a “hacer nuevos cálculos”. EFE 

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Publicado en: Análisis