La crisis en el Líbano desluce el 71 aniversario de su independencia

La grave crisis que afronta el Líbano, sin un presidente desde mayo pasado y con la amenaza yihadista en auge, ha obligado a aparcar la celebración del aniversario de la independencia del país, de la que se cumplieron 71 años el pasado día 22.
 Beirut (Líbano) 18.02.2014.- El presidente libanés, Michel Suleimán (c), se dirige a presidir la primera reunión del nuevo Consejo de Ministros e Beirut (Líbano) 18.02.2014.- El presidente libanés, Michel Suleimán (c), se dirige a presidir la primera reunión del nuevo Consejo de Ministros en el Palacio Presidencial en Baabda. EFE/Archivo/Wael Hamzeh

 

Kathy Seleme 

El primer ministro libanés, Tamam Salam, decidió cancelar los actos conmemorativos y, en un mensaje a los ciudadanos con motivo de esta fecha, instó la semana pasada a desbloquear la elección presidencial.
“El actual reto es más grande que nunca: no hay diálogo, las instituciones y la Constitución están amenazadas, y las circunstancias regionales son peligrosas”, dijo Salam.
Desde el pasado 25 de mayo, cuando expiró el mandato del hasta entonces presidente Michel Suleiman, el Líbano se encuentra sin un jefe de Estado, encargado de garantizar la Carta Magna, debido a la discrepancias entre los grupos políticos.
Para evitar el vacío de poder, el pasado 5 de noviembre el Parlamento libanés prorrogó su mandato por otros dos años y siete meses ya que no se han convocado comicios para renovar ese órgano.
Además, la situación de seguridad y socioeconómica ha empeorado como consecuencia de la guerra en la vecina Siria, al tiempo que han aumentado los actos yihadistas con atentados y combates entre las fuerzas del orden y grupos extremistas en distintas zonas.
El pasado día 21, el jefe del Ejército, Jean Kajwayi, dijo que el Líbano continuará su guerra contra el terrorismo hasta su erradicación total.
En un discurso ante las tropas, señaló que se enfrentan al “más grave complot terrorista contra la región” y recordó los combates que en agosto pasado se desencadenaron contra varios grupos radicales, incluido el Estado Islámico (EI), en la región de Arsal, fronteriza con Siria.
Ante esa situación de inseguridad y la inquietud reinante, las autoridades libanesas han optado por dejar de lado las celebraciones.
Este año no habrá, como era costumbre, una parada militar a la que asistan los máximos responsables políticos ni las tradicionales felicitaciones al jefe de Estado en el palacio presidencial de Baabda. EFE

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