La comunidad internacional tiene responsabilidad para contribuir al fin del conflicto palestino-israelí

El Estado de Palestina sigue comprometido con la paz y las negociaciones basadas en la ley internacional y las resoluciones de legitimidad internacional. Es nuestro derecho tener nuestro estado independiente, viviendo junto al Estado de Israel en paz y seguridad en las fronteras de 1967. Estamos preparados para entablar con Israel relaciones de buena fe en un marco internacional, multilateral, que incluya garantías internacionales, así como mecanismos de implementación y rendición de cuentas bajo el patrocinio de las Naciones Unidas.
El presidente palestino, Mahmud Abás, durante una rueda de prensa en el Palacio de la Moneda de Chile el pasado mes de mayo. EFE/Archivo/Mario RuizEl presidente palestino, Mahmud Abás, durante una rueda de prensa en el Palacio de la Moneda de Chile el pasado mes de mayo. EFE/Archivo/Mario Ruiz

Mahmud Abás, presidente del Estado de Palestina

 

Mi pueblo sigue padeciendo grandes injusticias desde hace 101 años a las que la comunidad internacional debería haber puesto fin hace mucho tiempo. En 1917, el secretario de Exteriores británico, Arthur Balfour, prometió nuestra tierra en una carta dirigida a Lord Rothschild, un líder de la comunidad sionista británica. En 1947, las injusticias continuaron con el Plan de Partición de la ONU, llevando a la pérdida de cerca del 78 % de la tierra de la Palestina histórica y al refugio de unos dos tercios de la población palestina indígena de ese momento.

La causa de los refugiados palestinos es por lo tanto emblemática de la lucha palestina hacia la materialización de nuestros derechos inalienables. El mismo establecimiento de la UNRWA (agencia de la ONU para los refugiados palestinos) se basa en la resolución 302 de la ONU de 1949 para que esta agencia proporcione servicios y asistencia a los refugiados palestinos y sus descendientes hasta la resolución del asunto de los refugiados en todos sus aspectos. Hasta entonces, ningún estado tiene el derecho de cambiar o cancelar el mandato de la UNRWA.

A pesar de estos injustos eventos históricos, hemos analizado detenidamente vías pacíficas con la comunidad internacional basadas en el derecho internacional, creyendo que el Consejo de Seguridad de la ONU cumpliría con sus obligaciones como principal garante de la paz y seguridad internacionales. Empezando por la Conferencia de Madrid en 1991 y siguiendo con los Acuerdos de Oslo en 1993, mostramos flexibilidad basada en la confianza con nuestros mediadores y socios negociadores, esperando que nuestro compromiso de buena fe y la adherencia a la ley internacional nos llevaría a un estado pleno.

Este año se cumplen 25 años desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo. En lugar de lograr un acuerdo sobre el estatus final dentro del plazo de cinco años, las recompensas sistemáticas de la comunidad internacional a Israel hicieron que el Gobierno israelí intensificara sus actividades de colonización, casi triplicando el número de colonos en menos de 25 años. Estas violaciones sistemáticas de la ley internacional y de las resoluciones de la ONU no son algo que se resuelva mediante negociaciones. Aquellos que han evitado responsabilizar a Israel no nos han acercado más a un acuerdo, sino que han alentado la destrucción israelí de los requisitos básicos para la paz.

Estamos decididos a avanzar en la búsqueda de nuestro proyecto nacional de independencia y libertad. Esto solo se materializará cuando la comunidad internacional responsabilice a Israel de sus obligaciones internacionales, trabaje para acabar con la ocupación y el Consejo de Seguridad de la ONU cumpla con sus obligaciones de mantener la paz y seguridad internacionales.

Hoy, la causa palestina está en una peligrosa encrucijada. Por un lado, el extremista Gobierno de derecha israelí que no cree en la paz ha adelantado su agenda hacia la consolidación de un “Gran Israel” que niega los derechos inalienables del pueblo palestino, incluyendo el derecho a la autodeterminación.

Por otro lado, la Administración de EE.UU., que ya no defiende los valores y ley internacionales. Como ejemplo, la reciente ley israelí Estado-Nación que institucionaliza el apartheid, legitima la ocupación en nombre del judaísmo. Lo que la administración de (el presidente de EE.UU, Donald) Trump está haciendo le hace cómplice del plan israelí de enterrar la existencia política de nuestra nación.

Nuestra visión de paz fue reiterada al Consejo de Seguridad de la ONU el pasado febrero. Esperamos que el acuerdo de paz largamente esperado se cumpla cuando el Estado de Palestina e Israel vivan en paz y seguridad. La fórmula para la paz es simple y comienza con el fin de la ocupación israelí, un estado soberano palestino pleno con Jerusalén Este como su capital y el cumplimiento de los derechos inalienables del pueblo palestino a la autodeterminación, de acuerdo al derecho internacional y a las resoluciones pertinentes de la ONU.

Desde los campos de refugiados de Líbano y Siria a los EE.UU., Chile y Australia, y desde Gaza a Ramala a través de Jan al Ahmar y nuestra eterna capital Jerusalén, el pueblo palestino se mantendrá firme en la búsqueda de sus derechos reconocidos internacionalmente. La comunidad internacional tiene responsabilidad legal, política y moral para contribuir al fin de la Nakba que continúa; la mayor catástrofe e injusticia que ningún pueblo podría sufrir: la negación de su existencia.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

imagen

imagen