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La campaña política de EEUU contra Irán, de resultado dudoso

a campaña estadounidense de apoyo a la diáspora iraní y a la población que dentro del país ha mostrado su descontento parece poco efectiva y, por el momento, ha llevado a los distintos órganos de poder de la República Islámica a cerrar filas.
El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, reitera que su Gobierno no dará 'carta blanca' a Irán en Oriente Medio. EFE/ Michael ReynoldsEl secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, reitera que su Gobierno no dará "carta blanca" a Irán en Oriente Medio. EFE/ Michael Reynolds

por Marina Villén

Recientemente se han encadenado declaraciones de responsables estadounidenses, y también del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dirigidas aparentemente a instigar las protestas populares contra las autoridades iraníes y un eventual cambio de régimen.
“Las autoridades deben dar esperanza al pueblo porque los estadounidenses, en cooperación con el régimen sionista, han comenzado una guerra mediática y política contra Irán”, reconoció el primer vicepresidente iraní, Eshaq Yahangirí.
Pese a ello, el portavoz de Exteriores, Bahram Qasemí, insistió esta semana en que las llamadas a un cambio de régimen en Irán son “inútiles”. “Es un sueño que nunca se hará realidad”, aseveró.
Aunque desde Washington han matizado que el objetivo es forzar a los dirigentes de la República Islámica a modificar sus políticas y no cambiar de régimen, la escalada de la presión política y económica desde la retirada de EEUU del acuerdo nuclear de 2015 han hecho saltar las alarmas.
La situación interna en Irán es complicada debido a la crisis económica que atraviesa el país, agravada con la entrada en vigor de las sanciones estadounidenses entre agosto y noviembre, y que ha generado protestas y huelgas, pero, según los expertos, no es suficiente para tambalear al régimen.
El director del Centro de Estudios Iraníes de la Universidad de Londres, Arshin Adib-Moghaddam, dijo a Efe que “la Administración de (presidente de EEUU, Donald) Trump persigue sombras”.
“La posibilidad de un cambio de régimen desde el exterior es exactamente cero. Cuba es un buen ejemplo. Los países revolucionarios que han mantenido su distancia de EEUU son en gran medida estables”, subrayó.
Todo se precipitó desde que el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, afirmara hace poco más de una semana en un acto con iraníes de la diáspora que la Administración de Trump tiene “los mismos sueños para el pueblo de Irán” que ellos.
“Le corresponde al pueblo iraní elegir a sus líderes, pero con el presidente Trump, EEUU no permanecerá en silencio”, dijo el secretario de Estado, quien calificó el régimen teocrático iraní de “mafia”.
No obstante, Pompeo indicó que EEUU quiere únicamente que el régimen iraní “cambie significativamente su comportamiento”, una postura que también confirmó hace cinco días el secretario de Defensa, James Mattis.
A pesar de estas declaraciones, según el analista político Fuad Izadí, de la Universidad de Teherán, “EEUU busca la desintegración y el colapso de Irán” y sus políticas no solo apuntan a un cambio de régimen, sino a crear el caos y convertir el país “en una segunda Siria”.
Además, EEUU ha anunciado el lanzamiento de un canal multimedia en farsi, que incluye televisión, radio y redes sociales, con el objetivo -explicó Pompeo- de que “los iraníes sepan que Estados Unidos está a su lado”.
Un respaldo del que muchos ciudadanos iraníes dudan debido a las duras sanciones económicas impuestas por Washington y a la inclusión de Irán en el controvertido veto migratorio.
Más escépticos se muestran incluso con Israel, que ha creado también una página web y un canal de Telegram en farsi dirigidos al pueblo iraní.
Netanyahu publicó el domingo pasado un vídeo el que pidió “ayuda al pueblo de Irán a alzar la voz contra un régimen que le oprime”, mientras que hace un mes aseguró que los iraníes muestran “coraje en las calles”, en alusión a las protestas y huelgas que se registraron esos días.
En opinión de Adib-Moghaddam, las políticas de Netanyahu muestran su “desesperación” por su “creciente aislamiento” y por sus temores a la presencia del grupo chií Hizbulá y de Irán en sus fronteras con el Líbano y Siria.
Esta escalada de la presión ha llevado a las autoridades iraníes a subir el tono de sus advertencias hacia EEUU. Incluso el presidente moderado, Hasan Rohaní, amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz si interrumpen sus exportaciones petroleras con las sanciones, y dijo a Trump que un conflicto con Irán sería “la madre de todas las guerras”.
Esta postura fue elogiada por los sectores conservadores habitualmente opuestos a Rohaní, incluso por los Guardianes de la Revolución, por lo que el analista Adib-Moghaddam desestimó que pueda producirse un golpe de Estado contra el Gobierno, como se había rumoreado.
A su juicio, “el espejismo del cambio de régimen y las amenazas extranjeras han permitido cerrar filas entre los diferentes actores del Estado iraní”, lo que también fortalece al sistema de cara las intermitentes protestas populares por la crisis económica.EFE

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Publicado en: Análisis