La Asamblea decidirá el pulso entre Iglesias y Errejón

No hubo acuerdo y será la Asamblea Ciudadana quien decida el pulso por el control de Podemos que libran su líder, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón, una confrontación que ha causado una división sin precedentes en el partido, como muestra la renuncia de una de sus dirigentes más relevantes, Carolina Bescansa.
Los diputados Pablo Iglesias (d) e Íñigo Errejón (i), en una sesión de control al Ejecutivo, en 2016. EFE/Archivo/Sergio BarrenecheaLos diputados Pablo Iglesias (d) e Íñigo Errejón (i), en una sesión de control al Ejecutivo, en 2016. EFE/Archivo/Sergio Barrenechea

 

Carlos Moral

 

Iglesias y Errejón defienden dos concepciones distintas sobre la orientación que Podemos debe seguir para convertirse en una alternativa de gobierno, que se resumen en una disyuntiva histórica de la izquierda: moderarse o resistir.

En apenas tres años, Podemos, que nació como una propuesta que dio cauce político al descontento social que afloró el 15-M provocado por la gestión de la crisis económica, la corrupción y el desapego con la clase política, se ha situado como tercera fuerza del país, casi igualado con la segunda, el PSOE.

Sin embargo, fueron precisamente los resultados electorales -objetivamente sobresalientes- y la gestión de los mismos, los que provocaron la división entre los dos pesos pesados del partido, primero larvada y finalmente manifiesta.

Para los “errejonistas”, la actitud de Podemos tras las elecciones generales de diciembre de 2015, cuando no alcanzó ningún acuerdo y declinó facilitar la investidura del socialista Pedro Sánchez, transmitió una imagen de “inmadurez y soberbia” que pasó factura cuando los comicios se repitieron en junio siguiente.

En cambio, el sector que apoya a Iglesias considera que los votos se perdieron por intentar dar una imagen de moderación que les hizo “menos creíbles”.

La división en Podemos llega en el momento que parecía más propicio para la organización, porque el partido al que aspira a sustituir como fuerza hegemónica en la izquierda, el PSOE, atraviesa la mayor crisis de su historia reciente, a la que no ha sido ajena la irrupción de la formación morada en el arco político.

De cómo resuelva Podemos su fractura interna en la Asamblea Ciudadana que se celebrará el 11 y 12 de febrero dependerán sus posibilidades futuras. De momento, las reiteradas llamadas de unos y otros al diálogo y el reconocimiento de que con su comportamiento están reeditando los peores tics de la “vieja política” que vinieron a combatir no han servido para alcanzar un acuerdo.

Carolina Bescansa, fundadora del partido y secretaria de Análisis Político y que ha apoyado a Iglesias en los procesos internos anteriores, intentó mediar en vano entre los dos sectores, junto al responsable de Economía, Nacho Álvarez.

Ambos anunciaron ayer que no concurrirán en ninguna lista a la Asamblea Ciudadana, una decisión que acredita hasta qué punto ha llegado la confrontación.

De ello también da muestra que Iglesias haya decidido presentar su candidatura no solo a la Secretaría General, donde no tiene rivales, sino también en la lista del Consejo Ciudadano, con lo que se asegura un puesto en la dirección aunque pierda la candidatura que encabeza y, sobre todo, trata de utilizar su carisma para derrotar a la lista “errejonista”.

La jefa de Gabinete de Iglesias, Irene Montero, el economista Vincenç Navarro, y el secretario de Organización, Pablo Echenique, ocupan los primeros puestos en la lista de Iglesias; mientras que Rita Maestre, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, el juez Juan Pedro Yllanes y la responsable de Igualdad, Clara Serra, encabezan la de Errejón.

Otro sector, Anticapitalistas, con Miguel Urbán al frente, y al que pertenece, entre otros, la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, también presenta su propia lista, que no tiene opciones de ganar pero sí de condicionar las negociaciones posteriores.

En las votaciones sobre las normas que regirían la Asamblea Ciudadana, celebradas en diciembre, la propuesta de Iglesias ganó por la mínima a la de Errejón (41,57 % frente a 39,14 %) y la de Anticapitalistas sumó el 10,50% , lo que da idea del estrecho margen que hay entre los sectores principales y lo dividido que está el partido.

Iglesias ha asegurado que renunciará a la Secretaría General si su lista o los documentos que presenta su candidatura son derrotados, y Errejón también anuncia su salida de la Secretaría Política si pierde, lo que plantea un panorama incierto para el partido.

El futuro de Podemos queda por tanto en manos de los 457.000 inscritos en la organización, que votarán, entre el 4 y el 11 de febrero al secretario general, el Consejo Ciudadano y los documentos político, organizativo, ético y de igualdad. EFE

 

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