La apuesta de Artur Mas en Cataluña quiebra la unidad de los socialistas

La apuesta soberanista del presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha tenido ya un primer damnificado. La votación de la semana pasada en la que el Parlamento de Cataluña aprobó pedir al Congreso que le otorgue la competencia para poder convocar referendos, fue apoyada por tres diputados socialistas, en contra de lo acordado por el partido, que había decidido rechazar la propuesta.
Pere Navarro, líder del PSC, en una interpelación en el Parlament de Cataluña en diciembre de 2013. EFE/Archivo/Toni AlbirPere Navarro, líder del PSC, en una interpelación en el Parlament de Cataluña en diciembre de 2013. EFE/Archivo/Toni Albir

Miguel Garrido

La primera decisión de la dirección socialista fue pedirles a los tres rebeldes el acta de diputado, además de anunciar que serían expulsados del partido.Una semana después, los tres parlamentarios han sido desposeídos de sus atribuciones, como si hubieran deshonrado al partido, como cuando un militar es acusado de cobardía y pierde los galones. También han sido expulsados de todos los órganos del PSC, además de ser relevados de las responsabilidades que ostentaban en el grupo parlamentario.

Juan Ignasi Elena, Nùria Ventura y Marina Geli, de momento, siguen perteneciendo al PSC y seguirán votando “lo que quieran”, en palabras de un dirigente socialista, hasta que se resuelva el expediente que les ha sido incoado y que podría acabar con su expulsión.

Mientras, la Mesa del Congreso ha admitido a trámite la propuesta aprobada por el Parlamento de Cataluña y es muy probable que sea debatida la próxima primavera, aunque no tiene ninguna posibilidad de prosperar si nos atenemos a las últimas afirmaciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “La ley se va a cumplir; un referéndum como ese no se va a celebrar; mientras yo sea presidente no habrá independencia en ningún territorio”, dijo el lunes en una entrevista en Antena 3.

Por el momento, la primera factura del envite de Artur Mas, apoyado no obstante por 87 diputados en el Parlamento catalán (CiU, ERC e ICV, además de los tres diputados díscolos) está en el debe del PSC. Habrá que esperar para ver si su rechazo a la propuesta y la quiebra en sus filas no es el anticipo de la ruptura del partido.

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