La amenaza yihadista en España ahora también viene de dentro

Treinta años después de su irrupción en España la amenaza del terrorismo islamista se hace más intensa y se transforma: el peligro ya no viene sólo de fuera sino también de dentro y el "lobo solitario" es más un mito que una realidad.
Un viajero lanza flores a las vías de la estación de cercanías de El Pozo en el primer aniversario del atentado del 11M en Madrid.  EFE/Archivo/JosUn viajero lanza flores a las vías de la estación de cercanías de El Pozo en el primer aniversario del atentado del 11M en Madrid. EFE/Archivo/José Huesca

Carlos Moral 

España ha sufrido dos grandes ataques del terrorismo yihadista. El primero, en 1985, fue la explosión de una bomba en el restaurante “El Descanso”, en las cercanías de Madrid, que causó 18 víctimas. El segundo, 19 años después, fue la masacre del 11 de marzo de 2004, y dejó 191 muertos y alrededor de 2.000 heridos.

En esos casos las acciones fueron atribuidas, respectivamente, a terroristas de Yihad Islámica y de organizaciones afines a Al Qaeda que habían llegado a España procedentes de otros países.

Sin embargo, desde 2013 hasta ahora, el 40,5% de los detenidos por su participación en presuntas actividades terroristas relacionadas con el yihadismo nacieron en España (un 75 % de ellos en Ceuta y Melilla), idéntico porcentaje al de los nacidos en Marruecos, que constituyen el otro grupo mayoritario.

El porcentaje de los yihadistas nacidos en España multiplica por diez al de los condenados o muertos por yihadismo entre 1996 y 2012 (4,8 %).

Estos son los datos que revela un estudio realizado por los expertos en terrorismo internacional Fernando Reinares y Carola García-Calvo y publicado por el Instituto Elcano. 

Prueba de que el peligro del terrorismo islamista crece son las 63 detenciones realizadas en España por presunta relación con el terrorismo yihadista en lo que va de año, el mayor número desde 2005, a las que se suman otras 27 realizadas en el extranjero relacionadas con la actividad de estos grupos en nuestro país.

Si las cifras son indicativas de que la amenaza es seria, la información obtenida tras algunas de las operaciones policiales subraya el peligro, pues en varias de los casos los detenidos preparaban atentados más o menos inminentes.

Tampoco es tranquilizador que los yihadistas del Estado Islámico (EI), al igual que los de Al Qaeda, hayan situado en el imaginario de su cruzada “la liberación de Al Andalus”, el territorio español en poder musulmán durante la Edad Media, que engloba a la mayor parte de la Península.

Cuatro décadas de combate contra la violencia de ETA y la intensa labor desarrollada desde 2004 frente al terrorismo islamista acreditan que las fuerzas de seguridad españolas tienen preparación y experiencia para luchar contra el peligro yihadista, pero los patrones y características de éste, que han variado notablemente en pocos años, hacen que la batalla sea difícil.

Los yihadistas requieren infraestructuras menos complejas para actuar que los terroristas “clásicos” y necesitan menor apoyo externo. El hecho de que estén dispuestos a inmolarse en el ataque y que sus objetivos sean usualmente indiscriminados y fáciles de atacar hace más complicado prevenir sus acciones.

Sin embargo, el estudio publicado por el Instituto Elcano revela que los llamados “lobos solitarios”, terroristas que actúan por su cuenta, son una excepción. Nueve de cada diez detenidos en España formaban parte de una red, en la mayoría de los casos orientada al reclutamiento y propaganda, y en algunos otros, a preparar atentados.

Barcelona es, con diferencia, la ciudad española donde el terrorismo islamista parece mostrarse más activo, puesto que es donde se registran mayor número de detenciones y más operaciones policiales en los últimos años, según los datos del Ministerio del Interior. También es significativo el aumento en el número de mujeres detenidas, cuando su presencia antes era mínima.

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