La adjudicación de Pemex, esperanza para el sector naval y alivio para Núñez Feijóo

La adjudicación de la construcción de dos buques hotel por parte de la compañía mexicana Pemex al astillero vigués Hijos de J. Barreras y al de Navantia en Ferrol supone un respiro para el sector naval gallego, que se encuentra en una situación difícil, y un alivio para el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo (PP), que había comprometido su palabra hace dieciséis meses, cuando reveló la firma de un acuerdo con la petrolera mexicana.
Botadura del buque ALHD1 'Camberra' en el astillero ferrolano de Navantia ha botado en 2011. EFE/Archivo/KikoBotadura del buque ALHD1 "Camberra" en el astillero ferrolano de Navantia ha botado en 2011. EFE/Archivo/Kiko

Carlos Moral

Núñez Feijóo anunció en septiembre de 2012 el convenio con Pemex, pero la dilatación de los plazos, la polémica sobre la validez de los contratos, cuestionada por un alto ejecutivo de Pemex, y, finalmente, la convocatoria de un concurso para adjudicar la construcción de los “floteles”, aplazado cinco veces, levantó una oleada de dudas sobre la realidad del proyecto.

El sector naval gallego vive desde hace años una profunda crisis, con una carga de trabajo mínima, que se ha llevado por delante miles de empleos y decenas de empresas vinculadas a él directa o indirectamente. La situación es especialmente dramática en el astillero ferrolano de la empresa pública Navantia, que desde 2007 no firmaba ningún contrato para construir buques, y que en diciembre pasado entregó el último pedido de esta clase, el barco de la armada australiana “Adelaide”.

Mejores son las perspectivas de Barreras, el mayor astillero privado español, en cuyo caso la concesión del concurso de Pemex se daba por segura desde que el pasado mes de noviembre la compañía mexicana adquirió la propiedad del 51% del astillero vigués. Días después Barreras anunció que construirá para Pemex en 2014 un atunero, tres buques-tanque y un buque abastecedor por un importe que superará los 300 millones de euros.

Así pues, con los encargos de Pemex, se abre un panorama más esperanzador para el sector naval español, que también apuntan los acuerdos alcanzados por los astilleros guipuzcoanos Balenciaga con el armador escocés Craig para construir seis buques de aproximación a plataforma petrolífera por 90 millones de euros o el de Navantia para fabricar un barco de desembarco anfibio y cuatro lanchas para la Marina Turca.

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