Kazajistán, clave en la reconciliación de Rusia y Turquía

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunió el 9 de agosto en San Petersburgo con el líder ruso, Vladímir Putin, con el propósito de relanzar las relaciones entre Ankara y Moscú, gracias en parte al trabajo realizado por la diplomacia de Kazajistán, según fuentes diplomáticas de Astaná.
El presidente ruso, Vladimir Putin, y el turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión bilateral en noviembre pasado en Antalya (Turquía). KLIMENEl presidente ruso, Vladimir Putin, y el turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión bilateral en noviembre pasado en Antalya (Turquía). KLIMENTYEV/RIA NOVOSTI/KREMLIN

Kulpash Konyrova

Esta “histórica visita”, tal y como la ha definido el mandatario turco, es el primer viaje realizado al exterior desde la fallida intentona golpista en su país.

Los esfuerzos de mediación del presidente kazajo, Nursultán Nazarbáyev, comenzaron tras el derribo de un avión de combate ruso por los turcos en noviembre de 2015 y se intensificaron en primavera, indicó a Efe un alto funcionario kazajo cercano a la actividad diplomática.

“El hielo que había en las relaciones (entre Rusia y Turquía) se ha fundido por la aportación de nuestros países hermanos Kazajistán y Azerbaiyán, que llevaron a cabo todos los esfuerzos para normalizar las relaciones. Expresamos nuestro agradecimiento a estos países”, anunció el pasado 28 de junio el primer ministro turco, Binali Yildirim.

Las acciones de mediación de Kazajstán culminaron unos días antes en Taskent, capital de Uzbekistán, donde Nazarbáyev y Putin se reunieron en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái.

Durante su estancia en la ciudad uzbeka, el líder kazajo sugirió a Erdogan el envío de “algún tipo de carta” a Putin, según el funcionario.

La diplomacia kazaja ha ayudado a redactar el mensaje que, por mandato de Erdogan, no debía contener las palabras “disculpa” ni “compensación”. Según el Hurriyet, el servicio exterior kazajo en Ankara resolvió el problema utilizando la palabra rusa “izvinite”, que tiene un significado más fuerte que “perdón” pero menor que “disculpa”.

De acuerdo con el funcionario, el día siguiente un enviado del presidente turco llegó inesperadamente a Taskent, donde Nazarbáyev estableció una reunión informal entre los asesores presidenciales turcos y rusos, llevándose a cabo el primer contacto de alto nivel entre ambos países desde el derribo del avión de combate ruso.

El pasado 5 de agosto el presidente kazajo visitó Ankara, siendo el primer líder en visitar la capital turca tras el golpe militar sufrido en julio y cuatro días antes de la reunión entre Erdogan y Putin.

El papel de Kazajistán en la reconciliación no ha sido una sorpresa debido a sus lazos históricos, económicos y culturales con ambos países.

Kazajstán fue parte de la Unión Soviética durante 70 años antes de su independencia en 1991, y Astaná y Moscú mantienen estrechos vínculos económicos y políticos a través de organizaciones como la Unión Económica Euroasiática y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva.

A su vez, los rusos constituyen casi una cuarta parte de la población de Kazajstán, siendo así el segundo grupo étnico más presente en el país.

Turcos y kazajos, por su parte, tienen una conexión de sangre ya que ambos son parte de la misma rama étnica. Los turcos consideran las estepas de Eurasia como la cuna histórica de las naciones turcas.

Turquía es además uno de los mayores inversores en Kazajstán.

Durante décadas, Nazarbáyev ha construido fuertes lazos personales con los líderes de Turquía y Rusia, un factor que resultó fundamental durante la crisis.

Como reconocido “aksakal” (hombre influyente de la comunidad) por los turcos y como alguien a quien Putin consulta a menudo, Nazarbáyev posee una posición única para desempeñar el papel de mediador.