PREMIOS PRÍNCIPE DEPORTES

José María Olazábal, Príncipe de Asturias de los Deportes

Toda una vida dedicada al golf, el guipuzcoano ganó dos Masters de Augusta y fue siete veces integrante de la Ryder Cup, con tres victorias, la última en 2012, capitaneando el equipo europeo.
Una imagen del golfista y empresario (Integral Golf Design, IDG) de diseño de campos de golf. EFE/Archivo/Eduardo Abad/jr.Una imagen del golfista y empresario (Integral Golf Design, IDG) de diseño de campos de golf. EFE/Archivo/Eduardo Abad/jr.

José María Olazábal Manterola, jugador y diseñador de campos de golf español, es el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes de este año.

Nació el 5 de febrero de 1966 en Fuenterrabía (Guipúzcoa).

Empezó a practicar el golf a la edad de cuatro años en el cercano Real Club de San Sebastián, donde trabajaba su padre.

Inició su carrera de éxitos en 1973 cuando compitió en el Campeonato Nacional infantil, torneo de esa categoría en la que se proclamó campeón en 1979 y 1980. En los años siguientes logró el título nacional junior de 1982 y 1983, el “boys” de 1981, 1982 y 1983, el internacional de España de 1983 y 1984, así como el nacional amateur de 1982 y 1983.

Su palmarés internacional lo inauguró en 1982 con el título mundial de jóvenes jugadores en Atlanta, Estados Unidos, formando pareja con el madrileño José Ignacio Gervas, al que siguieron los de campeón mundial de “boys” 1982, del British “boys” 1983, British amateur 1984, British open amateur 1985, British “youth” 1985. Además, se proclamó campeón internacional de Italia y de Bélgica 1983, y logró la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos 1983.

Se hizo profesional en 1986, año en el que se adjudicó el Ebel European Masters, el Open suizo, el Sanyo Open y, en equipo, la Dunhill Cup, clasificándose en segundo lugar en la Orden al Mérito Europeo. Ese año fue elegido mejor neoprofesional del circuito continental y segundo en la general tras Seve Ballesteros.

Los problemas con el “drive” le alejaron de la senda del triunfo en 1987, y sólo contribuyó a lograr la Ryder Cup para los europeos sobre terreno norteamericano. Sin embargo, Ballesteros lo proclamó “el mejor pateador a tres metros de distancia del hoyo”.

Al año siguiente se adjudicó el Masters de Alemania, al imponerse a Severiano Ballesteros. En 1989 comenzó a participar en Asia, donde conquistó el Masters de Japón, y sumó a su palmarés los abiertos de Tenerife y Holanda. Además, logró el décimo lugar en el Masters de Estados Unidos y en Open USA, Olazábal fue décimo.

En la temporada 1990, ganó cuatro torneos: el Abierto Británico de St. Mellion, el Open de Irlanda, el NEC World Series y el Trofeo Lancome de París.

En las temporadas 1991 a 1993 se produce un paréntesis de éxitos importantes que se emparejan con la misma sequía que sufrió Severiano Ballesteros. Sólo se anotó en 1991 el Abierto de Catalonia, el Gran Premio de Europa y The International (EEUU); en 1992 el Abierto de Tenerife y el Abierto del Mediterráneo, año en el que fue tercero en el British Open. En el Masters de 1993 fue séptimo.

Tuvo que llegar 1994 para que Olazábal volviera a “resucitar”, según la prensa especializada, para anotarse un triunfo en casi dos años, adjudicándose el Abierto Mediterráneo. Poco antes había sido segundo en el Abierto de Andalucía.

El 10 de abril de este año, alcanzó su mayor éxito al vencer en el Masters de Augusta, Georgia. Cinco años después consiguió su segunda chaqueta verde en Augusta. En mayo de 1994 logró el Campeonato Volvo de la PGA y a finales de agosto las Series Mundiales, en Akron. Ese año acabó como segundo jugador de la PGA.

A finales de enero de 1995 pasó por el quirófano para someterse a una operación en el primer dedo del pie derecho, pero la persistencia en los dolores mermó su actuación en muchos torneos y le apartó desde septiembre de la competición. Además, acabó saliendo del “top ten” mundial.

El dolor en sus pies como consecuencia de una artritis reumática le impidió jugar durante todo el año 1996, llegando el circuito europeo a autorizarle a realizar el recorrido por el campo en coche.

Reapareció el 27 de febrero de 1997 en el “Dessert Classic” de Dubai, y un mes después logró su primera victoria en el Turespaña Masters, en Maspalomas. Fue decimosegundo en el Masters de Augusta, segundo en el Abierto de Italia y vigésimo en el British Open. Ballesteros, capitán europeo de la Ryder, le llevó al torneo de 1997 para sustituir al lesionado Miguel Angel Martín, en el que los europeos consiguieron el título en el campo gaditano de Valderrama.

En febrero de 1998 fue segundo tras Greg Norman en su torneo australiano y días después se alzó con el triunfo en el de Dubai. Repitió puesto del año anterior en Augusta y fue segundo en el Abierto de España y en el de Italia.

Conquistó su segunda chaqueta verde de Ausgusta, el 11 de abril de 1999, con 280 golpes (8 bajo par). En junio de ese año, tuvo que retirarse del Open USA al romperse un hueso de la mano después de golpear una pared de su hotel después de un mal comienzo en el torneo. Al año siguiente no sumó ningún triunfo.

En 2001, su primer año dedicado al circuito americano en detrimento del europeo, el 6 de mayo consiguió inaugurar el palmarés con el Abierto de Francia, en Lyon, valedero para la PGA. Su segundo título del año fue el Abierto de Hong Kong, en diciembre.

En febrero de 2002 logró el Buick Invitational y a continuación alcanzó los cuartos de final del Campeonato del Mundo “Match Play”. En un buen estado de forma, similar al de 1994, estuvo en los puestos de honor del Masters de Augusta, en el que acabó cuarto. Luego tuvo una actuación bastante irregular en lo que restó de año.

Su mejor resultado de 2003 fue el octavo puesto en el Masters. Tras un año de sequía de triunfos, en 2005 compitió en EEUU por invitaciones, donde fue tercero en el Abierto de Houston, y acabó en este mismo puesto en el British Open, al que acudió por invitación. Ese año capitaneó el equipo europeo que cayó ante el del Reino Unido en el Trofeo Seve y en octubre venció en el Clásico de Mallorca, su primera victoria en más de tres años.

Sus mejores resultados desde entonces fueron el segundo lugar en el BellSouth Classic de 2006, año en el que disputó su última Ryder Cup.

Alejado de la competición desde julio de 2007, como consecuencia de una artritis reumática indiferenciada, que le afectaba a rodillas, espalda y hombros, en 2008 fue ayudante del capitán Nick Faldo en esta competición entre europeos y norteamericanos y en 2009 se encargó de la dirección del equipo europeo en el enfrentamiento a los asiáticos en el Royal Trophy.

Volvió a competir esporádicamente desde 2009, teniendo como mejores resultados el sexto lugar en el Verizon Heritage (2009) y en el volvo Champios de Sudáfrica (2012). En 2013 volvió a participar en el Open de EEUU.

En enero de 2011 fue elegido capitán de Europa para la Ryder Cup de 2012 y en octubre de ese mismo año para ocupar igual puesto para el Royal Trophy de 2012. En el primero los europeos se anotaron un importante triunfo el 30 de septiembre, por (14,5 a 13,5), en Chicago, mientras que en el que les enfrentaba a los asiáticos los de Olazabal perdieron en el primer hoyo del desempate, el 16 de diciembre, en Brunei. Al frente del combinado de la Ryder le sucedió en enero de 2013 Paul McGinley.

Además, se dedica al diseño de campos de golf desde su empresa Integral Golf Design (IDG), creada en 1987.

Está en posesión de la Medalla de Oro de la Real Orden al Mérito Deportivo (1997), es hijo predilecto de Hondarribia (1999), recibió en 2000 el Tambor de Oro de San Sebastián y en 2009 entró en el Salón de la Fama del Golf. Además, desde 2011 es embajador de la Fundación Severiano Ballesteros.EFE/DOC