Un PSOE fracturado pone fin al bloqueo al acordar la abstención a Rajoy

El comité federal del PSOE, en medio de una fuerte división interna, tomó ayer la decisión histórica de facilitar la investidura de Mariano Rajoy con la abstención, lo que pondrá fin a diez meses de bloqueo en la formación de gobierno.
.-El presidente del Principado de Asturias,Javier Fernández; la presidenta andaluza Susana Díaz y el presidente de la Junta de Extremadura, Guillerm.-El presidente del Principado de Asturias,Javier Fernández; la presidenta andaluza Susana Díaz y el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara,d., durante la reunión del Comité Federal del PSOE el 1 de octubre. EFE/Archivo/ Juan Carlos Hidalgo

Será la primera vez en democracia que los socialistas entreguen, de forma pasiva, el gobierno al PP, después de que los partidarios de la abstención hayan enterrado el “no es no” que Pedro Sánchez abanderó hasta que tuvo que dimitir hace tres semanas.

Con una mayoría bastante holgada -139 votos frente a 96-, abanderada por Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón, el comité federal ha acordado pronunciarse en contra de Rajoy en la primera votación y abstenerse en la segunda tras un intenso debate de cuatro horas que ha dejado patente la fractura del partido.

El presidente de la gestora, Javier Fernández, rechazó que haya una abstención mínima de once diputados, los suficientes para investir a Rajoy, postura compartida por la andaluza Susana Díaz.

Fernández consideró que es “algo imperativo” que los 84 diputados socialistas, incluidos los del PSC, acaten el mandato del máximo órgano.

Su plan es tratar de persuadir al PSC y a otros diputados remisos de que vean que la abstención es lo mejor para todos “de corazón”, también para los socialistas catalanes, porque no es “algo vergonzante”, ni supone apoyar al PP.

El acuerdo del comité complica mucho las relaciones con el PSC, que insiste en su órdago de no dejar que gobierne el PP, lo que pretende ratificar el próximo martes en su consell nacional.

Su líder, Miquel Iceta, rogó a Fernández que la gestión que se haga de la abstención sea “sensible, inteligente y comprensiva” con la posición política de los socialistas en Cataluña, porque quiere seguir “caminando juntos”.

Los otros dirigentes ‘sanchistas’ que defendieron el no hasta el final convinieron con Iceta en reclamar a la gestora que administre con “inteligencia” la traslación al grupo de la decisión del máximo órgano con el fin de no ahondar más en el cisma interno.

El riojano César Luena, la madrileña Sara Hernández o el castellanoleonés Luis Tudanca confiaron en que no se obligue a votar en bloque la abstención, aunque no concretaron ninguna fórmula alternativa.

Sí aportaron una vía para no dividir más el grupo el exministro Josep Borrell y José Antonio Pérez Tapias, proclives a que los diputados puedan “votar en conciencia”.

De los presidentes autonómicos partidarios del desbloqueo y descontando a Fernández, solo intervinieron Díaz y el extremeño Guillermo Fernández Díaz, puesto que los que gobiernan gracias a acuerdos con Podemos prefirieron guardar silencio.

Díaz, que no pronunció la palabra abstención, se mostró convencida de que el PSC será obediente.

La presidenta andaluza llamó a los socialistas a preservar la “unidad” para mantener un partido mayoritario, porque de no plantar a cara a Podemos, el PSOE terminará como “una Izquierda Unida grande”.

Frente a la brecha de la que alertan los ‘sanchistas’ entre la gestora y la militancia, la andaluza se mostró convencida de que la recuperación interna del partido va “más rápido de lo que parece” tras la convulsión que sufrió en el anterior comité federal.

El exlíder del PSOE Pedro Sánchez no acudió a la reunión, a pesar de tener voz en el Comité Federal como sus antecesores, pero nada más acabar la reunión escribió un mensaje en Twitter en el que da a entender que no tira la toalla.

“Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza”, proclamó el impulsor del ‘no es no’.

Aunque la división marcó todo el comité, los socialistas fueron capaces al menos de recuperar las formas y debatir a puerta cerrada de forma más sosegada que hace tres semanas, cuando los reproches llegaron a convertirse, incluso, en gritos y llantos.

La eurodiputada Elena Valenciano abrió el foro defendiendo la propuesta de la abstención que finalmente se ha votado.

El PSOE vasco replicó con otra resolución favorable al no, pero finalmente, renunció a que se sometiera a votación.

La diferencia con el comité del 1 de octubre también se notó a las puertas de la sede de la madrileña calle Ferraz, donde no se repitió el ambiente cargado de hace tres semanas, cuando cientos de personas se manifestaron durante horas y horas en medio de un profundo malestar.

En esta ocasión, la afluencia de afiliados y simpatizantes contrarios a la abstención fue muy escasa y apenas sobrepasó la treintena, en muchos momentos apagados por la lluvia. EFE